"¿Entiendes esa sensación?... ¿Cómo si tú corazón se hubiera equivocado?, ¿Cómo si tú vida no fuera tuya?...
¿Cómo si todo lo que perdiste lo quisieras de vuelta?"
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El echidna había logrado apaciguar el dolor del corazón de la pelirrosa, todo parecía estar tranquilo ahora...
"Sonic... Qué te pasa?" Preguntó Tails observando como el erizo apretaba sus puños su furia mientras observaba por la ventana.
"Nada." Dijo a secas entrando a la habitación de los niños con extensa seriedad. El zorro quedó confuso, se acercó a la ventana, observando a sus dos amigos compartiendo un abrazo fraternal. Nada fuera de lo normal. O al menos eso quiso creer...
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"Ya veremos cómo encargarnos de esto" aseguró el pelirrojo con confianza. "Mientras tanto, lo mejor será que evites a Sonic, solo para que estés tranquila".
"Si..." Murmuró ella, limpiando sus lágrimas. "No creo que eso le afecte de todas formas" añadió, dejando pensativo al echidna.
"Vamos, te acompañaré a casa" continuo Knuckles comenzando a caminar
"No es..."
"Dije que te acompañaré" interrumpió con seriedad.
"Ok, papá" dijo con burla la menor
"Camina, Knuckelina!"
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Después de que Knuckles y Amy se fueron, Tails se quedó pensativo en la ventana, tratando de entender qué había pasado con Sonic. Sabía que su amigo había estado actuando de manera extraña últimamente, pero no podía entender qué lo estaba molestando.
Mientras tanto, Sonic entró en la habitación de los niños, su rostro serio y tenso. Los pequeños estaban durmiendo, sus respiraciones tranquilas inundaban el dormitorio, pero Sonic no parecía inmutarse ni siquiera les prestaba la mínima atención. Se sentó en una silla, mirando fijamente al vacío, con una expresión de confusión en su rostro.
Tails se acercó a él, tratando de romper el hielo. "Sonic, ¿qué pasa? Estás actuando de manera extraña", dijo. Sonic no respondió, simplemente siguió mirando al vacío.
Tails se sentó a su lado, tratando de entender qué estaba pasando. "Sonic, somos amigos, puedes hablar conmigo", dijo. Sonic se volvió hacia él, su mirada intensa, pero no dijo nada.
Tails se quedó en silencio, sabiendo que Sonic no estaba dispuesto a hablar. Después de un rato, Sonic se levantó, "Tengo asuntos que atender, puedes quedarte con los niños", y se fue, dejando a Tails solo en la habitación, sin entender en lo absoluto el cambio de humor del cobalto.
Mientras tanto, Knuckles y Amy caminaban hacia la casa de la eriza, el ambiente tranquilo y sereno. Knuckles estaba pensativo, reflexionando sobre la conversación que había tenido con Amy.
"Knuckles, ¿qué vas a hacer?" preguntó Amy, rompiendo el silencio. Knuckles se volvió hacia ella, su mirada seria. "Voy a hacer lo que sea necesario para ayudarte, Amy. No voy a dejar que nadie te lastime".
Amy sonrió débilmente, agradecida por la lealtad de su amigo. "Gracias, Knuckles. Significa mucho para mí".
Knuckles asintió, su mirada fija en el camino adelante. "Ni siquiera Sonic".
Amy se quedó en silencio, sabiendo que Knuckles estaba tratando de protegerla. Pero también sabía que Sonic estaba casado y que no podía hacer nada para cambiar eso.
Después de un rato, llegaron a la casa de Amy. Knuckles se detuvo en la puerta, mirando a Amy con seriedad. "¿Estás bien?" preguntó.
Amy asintió, sonriendo débilmente. "Sí, estoy bien. Gracias por acompañarme a casa".
Knuckles asintió, su mirada suave. "De nada, Amy. Siempre estaré aquí para ti".
Amy sonrió, sintiendo un agradecimiento profundo hacia su amigo. "Lo sé, Knuckles. Gracias por ser mi amigo".
Knuckles sonrió de vuelta, su mirada cálida. "Siempre seré tu amigo, Amy. No importa qué pase".
Después de que Knuckles se fue, Amy se quedó en la puerta de su casa, pensando en la conversación que había tenido con él. Sabía que su amigo estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para protegerla, y eso la hacía sentir segura.
Pero, había algo más que apuñalaba su corazón... Sabía que Sonic estaba casado y que no podía hacer nada para cambiar eso, no podía atreverse a intentar arruinar un matrimonio, tuvo que haberlo aceptado desde hace tanto tiempo pero... Los recuerdos de ese amor la traicionaban tantas veces. Amy se sintió triste, sabiendo que nunca podría tener una relación con Sonic. Pero también sabía que tenía que seguir adelante y encontrar su propio camino en la vida.
Amy entró en su casa y se dirigió a su habitación. Se sentó en la cama y se quedó mirando al vacío, pensando en todo lo que había pasado. Sabía que tenía que dejar de lado sus sentimientos hacia Sonic y enfocarse en su propia vida...
Chaos, suena tan fácil, no es como si no hubiera intentado esto desde hace veinte años...
Pero ya no sentía esa extraña soledad apoderarse de ella. Tal como ahora...
"¿Cuánto tiempo llevas ahí?" pronunció con cautela, mientras la puerta del baño de su habitación se abría, dejando a ver a la murciélago enojada.
"Ya se fue?" Preguntó con una ira contenida.
"Si"
"Lo detesto!" Gruñó la albina.
"No sé si él diga eso de ti"
"No me importa. ¿Qué hacia aquí?"
"Él también quiere ayudarme..." Dijo, la albina la miro con incredulidad...
"Si, claro... ¿Te recuerdo la última vez que intento ayudar?"
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Mientras tanto, Sonic estaba en el palacio, sentado en el comedor real con su esposa. Revisaban un montón de papeleo, pero Sonic no estaba prestando atención, su mente divagaba en los recuerdos del presente, evitando que escuchara las palabras de la castaña.
"¿Estás bien?" preguntó la ardilla por sexta vez, pero él ni lo notó. Sonic asintió, tratando de parecer normal. "Sí, estoy bien. Solo un poco cansado".
Sally lo miró con escepticismo, pero no dijo nada. Sabía que Sonic estaba actuando de manera extraña, pero no sabía qué lo estaba molestando.
Ella continuo, con un tono de siempre tener razón. "Si esto es por lo de los niños, tienes que entender..."
"Solo son niños" dijo tajante el cobalto con una seriedad helada, sorprendiendo a la ardilla. "Tantas clases, cursos y todo eso no harán más que hartarlos, déjalos disfrutar su infancia" siguió, su voz calmada pero manteniendo una expresión fría.
"¿Qué te pasa, Sonic?" preguntó Sally desconcertada.
Sonic se encogió de hombros. "No sé. Solo estoy estresado". Mintió. No quería entrar en detalles.
"¿Quieres hablar sobre ello?", preguntó otra vez, intentando un tono dulce y conciliador.
Sonic negó con la cabeza. "No, estoy bien. Solo necesito relajarme un poco".
"Está bien, Sonic. Estoy aquí para ti". Dijo tomando la mano del contrario con cariño. Sonic se sintió un poco culpable por no poder hablar. Pero sin duda sería extraño comunicar todos los sentimientos que lo hacían enloquecer desde adentro.
"Siente como tú ser se desvanece ante tus propias decisiones"
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Ames...
Fanfiction~ Solo quería un lugar para mí ~ No se aceptan adaptaciones de esta historia
