Capitulo 40

737 115 17
                                        

Bueno chicos tome una decision, si no empiezan a comentar voy a dar de baja esta historia, espero que lo entiendan, ya que no siento recibir apoyo, y eso no me motiva a seguir escribiendo.

en fin, sigamos con la programacion habitual

24 votos y 20 comentarios para el proximo capitulo

--

El reloj marcaba las tres de la madrugada cuando la primera contracción despertó a Camila. Su respiración era rápida y contenida, y un ligero sudor perlaba su frente. Julián, que dormía a su lado, se incorporó de inmediato, dejando escapar un pequeño suspiro de alarma mezclado con emoción. 

—Amor... ¿estás bien? —preguntó, tomando su mano con fuerza. Ella asintió, aunque apenas podía hablar entre respiraciones.

—Sí... creo que... llegó el momento —murmuró con voz temblorosa.

El corazón de Julián se aceleró. Todo lo que había imaginado en su vida, desde los entrenamientos hasta los grandes partidos, no se comparaba con este instante. Su hija estaba por nacer. La idea lo llenaba de un vértigo de amor y miedo al mismo tiempo. Se levantó de un salto y comenzó a preparar la bolsa que habían dejado lista para el hospital, sus movimientos temblorosos delataban la tensión que sentía. Cada gesto, cada mirada a Camila, estaba cargado de preocupación y admiración. La mujer que tenía delante estaba a punto de darle la mayor alegría de su vida, y él temía no estar a la altura de ese momento.

—Ya casi estoy—Decia Julian acelerado subiendo los bolsos al asiento

—¡Dale Juli!—Gritaba cami desde el sillon, mientras lo veia correr de un lado a otro

El trayecto hacia el hospital fue un silencioso torbellino de emociones. Camila apretaba la mano de Julián con fuerza, respirando entre contracción y contracción, mientras él intentaba hablarle con calma, aunque en su interior sentía un mar de adrenalina y temor.

Cada semáforo en rojo parecía una eternidad, y cada sonido del motor era un recordatorio de que la vida estaba a punto de cambiar para siempre.

Al llegar al hospital, fueron recibidos de inmediato. La enfermera los condujo a la sala de parto, un espacio iluminado y tranquilo, pero que no lograba disminuir la intensidad del momento. Julián no soltaba la mano de Camila, hablándole al oído, recordándole respirar, acariciándole el cabello, asegurándole que estaba allí, que todo iba a salir bien.

—Juli... tengo miedo —susurró Camila en un momento de pausa entre contracciones, su rostro pálido y sudoroso reflejaba la mezcla de ansiedad y anticipación.
—Lo sé, amor... yo también —respondió él con voz quebrada—, pero vamos a hacerlo juntos. Nuestra Elena nos espera.

Cuando comenzó la fase activa del parto, la complicación leve que los médicos habían anticipado surgió: la frecuencia cardíaca de la bebé bajó por unos segundos. El corazón de Julián se detuvo por un instante. La enfermera lo tranquilizó con una sonrisa profesional mientras ajustaba algunos monitores y le explicaba que todo estaba bajo control. Julián tomó una respiración profunda y volvió a mirar a Camila con renovada determinación.

—Vamos a hacerlo... Elena va a salir pronto —dijo, sus palabras llenas de convicción y amor.

Los padres de ambos llegaron poco después, siendo testigos de la fuerza de la pareja. Gustavo y Marianela, los padres de Julián, estaban visiblemente emocionados, mientras que Martin y Evangelina, los de Camila, sostenían la mano de su hija con fuerza, mezclando orgullo y ansiedad.

Todos estaban emocionados por el nacimiento de Elena, pero muy en el fondo Martin Demichelis rezaba por que su hija, su bebe estuviera bien

Julián no podía dejar de mirar a Camila mientras sentía cada contracción con ella. Cada respiración de Camila era como un latido compartido, un recordatorio de que estaban creando vida juntos.

ME!- Julian Alvarez- FINALIZADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora