Capitulo 41

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Bueno chicos tome una decision, si no empiezan a comentar voy a dar de baja esta historia, espero que lo entiendan, ya que no siento recibir apoyo, y eso no me motiva a seguir escribiendo.

en fin, sigamos con la programacion habitual

24 votos y 17 comentarios para el proximo capitulo

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La estancia se despertó con la luz cálida de un día soleado, sus jardines extensos y verdes decorados con delicadeza para una ocasión que marcaría un antes y un después en la vida de Julián y Camila. La ceremonia estaba diseñada para ser inolvidable: un camino de pétalos blancos y rosas rojas se extendía desde la entrada hasta el altar, flanqueado por columnas de flores, guirnaldas de luces y pequeños faroles que reflejaban la calidez del sol matinal. El aire fresco de la pampa acariciaba suavemente los rostros de los invitados, trayendo consigo el aroma de jazmines y tierra húmeda, mezclándose con la fragancia del perfume de Camila y la brisa de la mañana.

Los invitados comenzaron a llegar temprano. La Selección Argentina ocupaba un lugar destacado, algunos de pie, otros tomando asiento, todos elegantemente vestidos. Lionel y Ángel, con corbatas perfectamente anudadas y trajes impecables, conversaban sobre lo nervioso que se veía Julián, mientras Rodrigo, Leandro y Emiliano, más bromistas, intercambiaban comentarios sobre qué canción sonaría cuando Camila caminara hacia el altar. Cada uno llevaba consigo un corazón lleno de orgullo y emoción por ser testigos de un momento tan importante.

Los padres de los novios también estaban presentes, visiblemente emocionados. Gustavo y Marianela, abrazando a Julián antes de la ceremonia, le susurraban palabras de aliento y orgullo, mientras Martin y Evangelina sostenían a Camila con un abrazo lleno de ternura, tratando de contener las lágrimas que asomaban en sus ojos. Cada uno de ellos compartía la anticipación y la alegría que flotaban en el aire.

El altar estaba decorado con elegancia y simplicidad, con flores blancas y rojas entrelazadas con hojas verdes, un arco floral que parecía tocar el cielo y un pequeño escenario donde el sacerdote guiaría la ceremonia. En el centro del altar, sobre un cojín de terciopelo, descansaban las alianzas, brillando suavemente bajo la luz del sol. Una ligera brisa movía las guirnaldas de flores, como si la naturaleza misma celebrara junto a ellos.

El murmullo de los invitados se apagó cuando se escucharon los primeros acordes de la música. Todos se pusieron de pie mientras Julián, con el corazón acelerado, se colocaba al lado del altar, con su traje oscuro impecable y la corbata perfectamente ajustada. Sus manos temblaban ligeramente, entrelazadas frente a él, pero sus ojos estaban fijos en la entrada, donde Camila aparecería. Cada latido de su corazón parecía anunciar la llegada de la mujer que cambiaría su vida para siempre.

Y entonces, apareció.

Camila caminaba por la alfombra de pétalos, su vestido de encaje y seda deslumbrante, reflejando los rayos del sol como si estuviera hecha de luz. Su cabello estaba recogido en un moño delicado, con mechones sueltos que enmarcaban su rostro radiante. Sus ojos brillaban con lágrimas contenidas, reflejando la mezcla de felicidad, nervios y amor profundo que sentía. Julián, al verla, sintió que el mundo desaparecía; solo existían ella y la vida que estaban a punto de compartir.

Iba del brazo de su padre, quien le llevaba con un orgullo imposible de camuflar, los ojos vidriosos y una dulce pero tenue sonrisa.

Los invitados no pudieron contener la emoción. Algunos secaban lágrimas, otros sonreían con admiración, y Elena, que observaba desde un carrito decorado con flores a un costado del altar, miraba a su madre con curiosidad y alegría.

Cada paso de Camila hacía que Julián sintiera un vértigo de amor que lo atravesaba por completo, recordándole todos los momentos que los habían llevado hasta allí.

ME!- Julian Alvarez- FINALIZADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora