Distraída

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Como cada mañana Martina se despertaba para ir a la universidad de bellas artes de Brujas. Se sentía extasiada y malhumorada, ya no solo por el echo del terrorífico aura que desprendía cualquier lunes a primera hora sino por el mal presagio que tenia de ESE mismo día. Bajo en el ascensor mientras mirada su reflejo en el espejo del pequeño lugar, contemplando -sin duda alguna- sus enormes ojeras tal y como si fueran las sombras de un fúnebre retrato antiguo.

Pisaba la mullida nieve de camino a su "tortura" matutina. La verdad es que no le importaba y cada día se encontraba algo que la sorprendía mas que el día anterior. Era gracioso vivir entre tanta gente "rara" o así los llamaban las demás... personas. Escuchó risas tras de ella y ni siquiera se molestó en girarse para ver quien se acercaba a ella. Su característico tono embriagador de voz la delataba; Mei. Se acerco a ella por la espalda, abrazándola hasta casi tirarla al suelo cuando una segunda persona se le hecho encima. 

-Que te pasa que vienes con esa cara ¿no dormiste bien?- preguntó una muchacha de pelo rojizo con algunas ondulaciones cayendo por sus hombros. Sus ojos azules cristalinos se posaron fijos sobre ella mientras en su rostro se formaba una amplia sonrisa y de su boca emergía el vaho. 

-Dormí perfectamente, Paola, gracias por tu preocupación- Respondió, dando la vuelta a sus ojos y poniéndolos en blanco por unos segundos. Mei [una joven de rasgos algo mas comunes de la zona; pelo castaño corto por los hombros, liso y de ojos marrón café, 1'60 de altura] le miro las muñecas y seguidamente las ojeras.

-Somos tus mejores amigas y aun así crees que nos puedes engañar. Que mona- Espetó con un toque de ironía -¿quien fue esta vez? ¿Max? ¿Nathan? ¿Alex?

-Ninguno, solamente me desperté a media noche con dolor de cabeza.

Sus amigas la creyeron. Sabían que posiblemente Martina era la persona mas Hetero que conocían pero en cambio, Paola también caía al igual que Mei en mas de una ocasión en los encantos de una mujer. Suspiro y hecho una carrera hasta la Universidad junto con sus dos mejores amigas. Nada mas llegar, una clase de desnudos y tras eso, se tomaron un "descanso" para tomarse algo en la cafetería. Martina tuvo que salir de la clase unos minutos después que Mei (su compañera de mesa) y aquello la hizo cruzarse con una joven de cabello negro y ojos verdes esmeraldas, haciendo que inevitablemente la siguiera con la mirada hasta tal punto que casi tropieza con un profesor. Pero no solo la había seguido ella, sino que la muchacha a la que observaba también la miraba a ella.

-Deberías de tener mas cuidado- Mascullo el profesor, molesto por el choque.

-Perdone- Se disculpó, mientras que, por el fondo escuchaba una risita encantadora. Ella vestía con una falda de tubo negra y una camisa blanca con un par de botones desabrochados hasta casi permitir verle el pecho ¿Quien era ella? Se pregunto mil y una veces de camino a la cafetería. Sus mejillas ruborizadas y su pulso acelerado. Mei la contemplo al entrar por la puerta y enseguida sus cejas se arquearon como queriendo descifrar algo. Martina la miro, descubriendo sus facciones serias y sus cejas levantadas --Me ha pillado-- Pensó inquieta. Como iba a responder a sus preguntas si ni ella misma tenia las respuestas.

-La chica que con tan solo mirarte intimida hasta el mas valiente ahora parece una sumisa en toda regla- Comento burlona -¿Que te ha pasado para pasar de ser cazador a cazado?- Sus piernas se cruzaron, una encima de la otra mientras que movía el pie inquietamente, dando pequeños toques a la pata metálica de la mesa. 

-Nada, ¿que me va a pasar?- Le respondió fría mientras removía con una cucharilla el capuchino. 

Tras terminar su almuerzo se movieron hasta la biblioteca, sentándose en una mesa desocupada cercana a las estanterías de diseño gráfico. Martina al cabo del tiempo se aburría, así que decidió entretenerse colocando un lápiz entre su labio superior y su nariz e inclinando la silla hacia atrás [Manteniéndose, únicamente, con dos patas de las 4 que tenia]. Mei alzo la vista al ver como la silla de Martina se inclinaba mas de la cuenta hacia atrás, esta movió los brazos, intentando volver a su postura anterior, pero no logro mantener el equilibrio y, antes de que pudiera darse cuenta...

-Au...- comento desde el suelo, con los ojos cerrados como autorreflejo y tal vez [solo tal vez] debería de haberlos mantenido cerrado, pero siendo Martina, se llevaría la contraria hasta a si misma, entreabriendo los ojos con cuidado. -rosa y... ¿Negro?- susurró. Su vista nublada por el golpe poco a poco se agudizo hasta que por fin logro verlo con claridad -Bragas- Su cuerpo, como movido por un imán, rodó hacia la derecha, incorporándose a toda velocidad mientras decía [incontables números de veces] "lo siento". Sus mejillas se encontraban tan ruborizadas como las de la joven a la que le acababa de ver su ropa interior. Nuevamente aquella mirada verdosa, reconocible hasta en la mas oscura noche con aquel brillo lleno de nostalgia. Aquel pelo lacio negro tizón y aquellas escasas pecas sobre las mejillas y el puente de la nariz que abrían paso a su fino y cálido rostro.

-No pasa nada- respondió ayudándola a levantarse, sus carnosos labios formaron una curva, dando la bienvenida a una amable sonrisa que la provocó el aturdimiento de Martina tras verla [nuevamente] -¿Estas bien? - Le pregunto con cortesía. Martina media 1'65 mientras que aquella joven alcanzaba el 1'70.

-em.... s-si- respondió con torpeza --es preciosa... la viva imagen de un... ángel, solo le faltan las alas. Hasta su voz supera la dulzura de la miel. Dios bendito-- pensó mientras su cabeza escuchaba los alaridos de su pobre corazón, suplicantes de buscar las respuestas que tanto ansiaba su mente.







***

Muy buenas a todos/as, es la primera vez que escribo aquí pero yo ya estoy escribiendo mi libro propio en el que los personajes son como los de esta historia. Me gusta escribir y dibujar así que me pregunte el por que no hacer una mezcla de los dos. espero que os guste, si os gusta continuare la historia ^^ 

atentamente: RMB 

¿Ángel perdido o Demonio buscador?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora