Aquel tono frió era tal que hasta con solo mirarla te ardía la mirada a la vez que te congelaba el corazón. Murmullos, eso era lo único que se escuchaba. Mei se quedo parada mientras aun la observaba y entonces se dio cuenta: su sombra no cuadraba con su figura; en la tenebrosidad de su reflejo se extendían lo que parecían ser dos enormes alas. Las pupilas se la joven se contrajeron, angustiadas y a su vez confusa por lo que acababa de presenciar. La muchacha de cabello negro lo contemplo desde el 4 piso del edificio, sonriente, se apoyo en el ventanal y atisbó lo que iba a ocurrir.
Paola empujo las puertas de la universidad, quedándose parada mientras la miraba. Su corazón latía tan fuerte, que hasta a ella misma le dolía el pecho. Faltaba algo en Martina, pero no lograba saber el que. Desde la punta de sus dedos se suicidaban gotas rojas hacia el suelo. Sonrió satisfactoriamente y seguidamente respondió con claridad a la pregunta que le había pronunciado durante la llamada telefónica Paola:
-Minutos- Mascullo. Una chica cercana a ella presencio el goteo que emergía de su muñeca e inmediatamente grito horrorizada. Mei busco con la mirada la razón de por que gritaba y cuando la encontró su cuerpo tomo un suspiro, como si su vida se hubiera ido con el, sus ojos se abrieron sorprendidos y sus piernas le fallaron hasta encontrarse de rodillas contra el suelo. La enfermera paseaba por el edificio justo cuando una alumna que observaba curiosa desde una ventana confeso:
-Enfermera, aquella chica esta en problemas- Dijo señalando el cuerpo rígido de Martina. la muchacha de ojos verdosos borró la sonrisa de su rostro y negó con la cabeza, incrédula.
<¿Un demonio que quiere volver al infierno? es imposible, ella no es un demonio realmente> Bajo las escaleras con rapidez y paso por al lado de Paola, su cuerpo chocó con el de Martina y seguidamente su pequeño cuerpo se venció sobre el suyo, sin fuerzas.
-Eh, Martina, vamos, no te duermas- Comento sosteniéndola entre sus brazos.
Entre los brazos del ángel que la llevaría ante la salvación.
La joven que la abrazaba se sentía angustiada, fatigada, rota. Vulnerable ante cualquier cosa. Era como si aquella muchacha de ojos grises y mente suicida fuera su otra mitad; su sombra. Y lo que menos quería era perderla ¿que era lo que sentía?

ESTÁS LEYENDO
¿Ángel perdido o Demonio buscador?
Teen FictionMartina, una chica de preciosos rasgos célticos -ojos grises, cabello castaño hasta pasado la mitad de espalda y piel sumamente blanquecina- comienza a comprender lo complicado que es guardar un secreto y sobre todo cuando la avaricia humana supera...