Capítulo 37

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Las horas pasaban más rápido de lo normal haciendo que en un abrir y cerrar de ojos ya habían aterrizando a su destinó.

Con los nervios de punta Elizabeth por primera vez en el día se pego a Lina sujetando la de la mano con fuerza, con las piernas temblorosas bajaban por detrás de los varones con pasos lentos y cuidadosos asegurándose de no caerse de las altas escaleras.

Asher mantenía el teléfono en su oído sin prestar atención a nada más que a su conversación privada, por otra parte Max se daba la vuelta unas tantas veces asegurándose de que las dos femeninas siguieran sus pasos o que no se quedarán atrás, seguido de varias veces que se detenía para esperarlas sin importarle que su amigo caminara sin detenerse.

Max: Verán qué les agradará el lugar, tiene las vistas más hermosas que he visto en mi vida. (Sonrió tratando de aligerar la tención)

Lina: Eso no importa yo no quiero estar aquí (Murmuró para sí misma, sin darse cuenta que por más bajo que lo dijera el oído híbrido de Max siempre la escucharía )

Elizabeth solo miro a Max con una leve sonrisa, poco a poco sentía que sus nervios se iban disipando dejando a paso una leve curiosidad por su entorno, lentamente soltó la mano de Lina ahora caminando más confiada y tranquila, llevándose una mirada lastimera por su amiga.

Se dirigieron a la salida del lujoso aeropuerto, al salir el viento helado golpeó sus mejillas haciendo que soltara una leve sonrisa ante la curiosa sensación.

Asher: El idiota de Sebastián no responde. (Alegó fastidiado)

Max: Cálmate hombre, por unos minutos de retraso no se va a desaparecer el pueblo. (Bromeo)

El alfa le dirigió una mirada tan seria que hizo que el beta dejara de reír para luego aclararse la garganta y volviendo a su postura inicial.

Lina apretaba sus manos con fuerza, aún no podía quitarse la sensación tan amarga de que algo malo pasará.

Elizabeth por su parte curiosiaba mirando hacia todas partes, era un entorno totalmente desconocido y eso le causaba duda, y la sensación de querer mirar por los alrededores.

De repente un auto bastante grande y lujoso se detuvo frente al grupo bajando la ventana más cercana a ellos, dontro de este estaba un hombro que a simple vista se veía muy mal, debajo de sus ojos tenía prominentes ojeras que se marcaban aún más por su pálida piel, sus ojos estaban rojos producto de las pocas horas de sueño eso no era lo único pues su cabello estaba hecho un asco, desordenado y enmarañado mientras que en su barbilla sobresalía una descuidada y apenas visible barba.

Max: Madre de la diosa luna, ¿Que te paso?   (Sorprendido hablo)

Sebastián: Estás son las maravillas que hace el trabajo en exceso.  (Se expresó con voz fatigada) Entren para llegar cuánto antes y poderme liberar

Max se rió antes las palabras exasperados del hombre, el beta estiró la mano hasta jalar la manilla de la puerta trasera y así dejar pasar a las dos chicas, las cuales sin más entraron sin poner pero alguno, de nueva cuenta en el asiento del copiloto entro Asher que aún seguía sin poner suficientemente atención a lo que pasaba a su alrededor.

Una vez todos adentro prendió el auto y dio marcha, ahora todo estaba más ligero pues el espacio se llenaba con las voces de Max y Sebastián los cuales hablaban sobre lo duro que fue el trabajo.

Elizabeth no pudo evitar perderse en el paisaje que se perdía en su paso, en cuanto salieron de la ostentosa ciudad dieron paso a una carretera por el bosque y a lo lejos se podían ver grandes cordilleras plagadas del hermoso color verde de la vida.

EL ALFADonde viven las historias. Descúbrelo ahora