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Dicen que las almas que están destinadas a encontrarse lo harán una y otra vez, sin importar el tiempo, el lugar ni la vida en la que nazcan.
Ese día, la calle estaba llena. La gente caminaba con prisa, las voces se mezclaban con el ruido de los autos, y todo parecía tan común que nadie hubiera imaginado lo extraordinario que estaba por suceder.
Entonces, chocaron. Un golpe de hombros, torpe, inesperado, lo bastante fuerte como para que ambos se giraran al mismo tiempo.
—Perdón… —dijo uno, bajando la mirada. —No, fue mi culpa… —respondió el otro, con una sonrisa leve.
Y en ese instante, todo se detuvo. Los ojos se encontraron, y aunque no había recuerdos conscientes, el corazón los traicionó: latió con fuerza, como si reconociera algo que la mente no podía explicar.
Hubo un silencio extraño, de esos que lo dicen todo.
Y luego, una risa tímida.
—Qué coincidencia, ¿no? —murmuró uno de ellos.
—Sí… —contestó el otro, sintiendo que esa sonrisa ya la había visto antes, en algún lugar imposible de recordar.
Fue solo un instante, un cruce de miradas y palabras simples. Pero bastó para que el universo se reconciliara consigo mismo.
Porque aunque en otra vida se habían perdido, en esta se volvían a encontrar. Ya no había culpas, ni juegos, ni cadenas. Solo dos almas que, al chocar, empezaban de nuevo.
Y aunque ellos no lo supieran todavía, el destino ya había decidido: esta vez, sería diferente.
...
Gracias por leer! La verdad no creo que se entienda del todo el final, pues fue un giro inesperado. Perdón, pero estuve muy ocupada con mis exámenes, no sé si habrá una segunda parte, avisaré si habrá y prometo actualizar más seguido jajjajaja, gracias! Tengan buen día!!