Me miró de manera maternal y me apartó el cabello que cubría mis ojos con delicadeza.
—Él te ama, no importa lo que hagas, eso no le hará cambiar de parecer. Lo mejor que podrías hacer por Niall es amarlo, pero no te puedo obligar a eso —estuve de acuerdo con ella—. Sin embargo, sí te puedo pedir que dejes que él intente enamorarte.
—¿Eso lo hará feliz? —ella sonrió y se cruzó de brazos, de nuevo tenía esa mirada de madre orgullosa.
—Más que feliz, aunque tengo que reconocer que tú sola lo estás haciendo —ladeé la cabeza confundida, ¿de qué hablaba? —. Quieres hacer feliz a mi hijo a costa de tu felicidad, porque no es ningún secreto que el matrimonio no te gusta. Y aun así, tratas de que esto funcione. Eso es amor, Jenna.
Maura se fue para terminar el trabajo con Holly y yo volví a mi habitación con las palabras de Maura en mi cabeza.
¿Amor? Me costaba creerlo, pero no era tan imposible.
Observé mis cosas, mi cama, mi armario, mis libros, la ropa tirada por el suelo. Mi cuarto era mucho más grande que el de Niall. Me pregunté, cuando estemos casados y tengamos que compartir habitación y tuviera que llevar un número reducido de cosas, ¿qué llevaría?
Me decidí por mi almohada, era cómoda y lo único que necesitaba en una mudanza, aparte del colchón.
La tomé y fui hasta el cuarto de Niall, la dejé al lado de su almohada y la contemplé unos segundos. Aún no parecía el cuarto de una pareja.
Volví con ropa y algunos libros, además de mis cd's, unos cuantos zapatos y mi cepillo de dientes. Lo ordené todo, los libros en el estante de Niall, los cd's junto a los de él, el cepillo en el baño e hice espacio en su armario para mi ropa, también aproveché de doblar sus pantalones y sus camisetas.
(...)
—Niall, van a ser las nueve, ¿no puedes dejar esto para mañana? —le pregunté.
Hace más de media hora que lo esperaba sentada frente al mostrador de pasteles, él insistía en dejar todo limpio. Me dio risa, su habitación era un desastre y se ponía a limpiar lugares ajenos.
—Si quieres, vete. Puedo tomar el autobús.
—¿Estás loco? No pienso dejar a mi futuro esposo solo, en medio de la noche, con un frío bajo cero —le dije sin pensar.
—La semana pasada me dejaste tres veces, ¿por qué ahora estás tan desesperada por volver conmigo?
¿Qué clase de pregunta era esa? Maura me había dicho que me dejara enamorar por él, pero a este paso sólo conseguiría que me enfadara más.
—Porque tengo una sorpresa para ti —eso pareció llamarle la atención—. Así que te apuras o te la pierdes.
Resopló resignado y se fue a cambiar el uniforme. Regresó a los cinco minutos y nos fuimos a casa. En el camino no dejó de molestarme sobre la sorpresa, le decía que cuando llegáramos lo sabría.
Ya conocía su rutina, después de el trabajo charlaba con Holly en la sala de estar mientras veían televisión, después cenábamos todos juntos en el comedor, luego se ofrecía para lavar los platos a pesar de tener personal que se encargaba de eso, y finalmente se preparaba para dormir.
No lo dejé solo en ningún minuto, incluso lavé los platos con él. Fue divertido y agotador, nunca antes había lavado algo y resultó que era bastante normal hacer eso en otros hogares, según Ellen.
Cuando Niall subió para acostarse, me miró extrañado. Yo iba detrás de él como su sombra.
—Esto es raro, no acostumbras a pasar tanto tiempo a mi lado, ¿te ocurre algo?
—La sorpresa —le recordé. Él asintió y comprendió.
—Por eso te ves tan ansiosa.
Abrió la puerta de su cuarto y entró mientras me decía que esperaba que la sorpresa fuera algo increíble. No pude definir bien si de verdad le resultó así cuando vio su habitación transformada, pero que estaba sorprendido, lo estaba.
—¿Qué hiciste? —me preguntó en un hilo de voz.
—Bueno, pensé que si tendríamos que dormir juntos cuando estuviéramos casados, sería mejor hacerlo desde ya para que no nos peleemos en nuestra primera noche juntos.
A pesar de que el cuarto era pequeño y había un pequeño espacio entre la cama y la puerta, más el baño, se veía bastante acogedor.
—No era necesario, no te voy a obligar a hacer algo que no quieres —dijo de pronto. Tragué las ganas de gritarle, era hipócrita decirme eso después de lo de la propuesta. Me contuve, no arruinaría esto, siempre las cosas me salían mal, era una buena para nada. Esto tenía que salir bien.
—Pero yo quiero —era mitad verdad, sí quería pero no por las razones conyúgales, sino para demostrarme a mi misma de que era capaz de lograr algo sin arruinarlo.
—Entonces, demuéstralo —sentenció.
Era un golpe bajo, no me esperaba eso.
Sabía a lo que se refería, Niall era el que siempre me besaba, ¿pero besarlo yo a él?...si no quedaba de otra...
—Está bien, pero tienes que cerrar los ojos —él los cerró sin protestar.
Me acerqué hasta él y pensé de la misma forma que esa vez en la audición para Romeo y Julieta. Tenía que demostrarle que esto era lo que quería.
También cerré los ojos y lo besé. Era diferente besar a alguien que a ser besada, me sentía mejor conmigo al saber que estaba haciendo algo que tal vez haría feliz a Niall, porque para eso me había cambiado de cuarto.
De pronto, sentí que su lengua me hacía cosquillas. Me separé de inmediato, si lo dejaba ir más allá perdería el control y eso era lo que menos quería ahora que dormiría con él.
—Te creo —me dijo después de unos segundos en completo silencio—. Pero el lado derecho de la cama es mío.
Se cambió en el baño y yo me puse mi pijama de vaquitas antes de que saliera. Después de cepillarnos los dientes y ver televisión un rato, pasamos a la incómoda tarea de acostarnos.
Al principio fue raro, ya no tenía tanto espacio como en mi cama, pero tampoco fue tan malo como imaginé.
Vi la hora en el reloj digital que Niall tenía en el velador, eran las dos de la mañana y todavía no podía conciliar el sueño. Me removí un poco y quedé cara a cara con Niall, pero no podía distinguir si estaba dormido o no.
—Niall... —susurré.
—Dime —me dijo. Así que tampoco podía dormir.
—¿Eres feliz? —inquirí nerviosa, su respuesta me diría si mis esfuerzos habían sido en vano o por el contrario, funcionaron.
—¿Feliz en qué sentido?
—Feliz, aquí conmigo —contuve la respiración a la espera de que contestara.
—Jenna... —murmuró. De repente, en medio de la oscuridad, sentí como pasó un brazo por mi cintura y me acercó a él. Me besó casi con miedo, como si temiera a que lo fuera a rechazar. Acomodé mi cabeza sobre su pecho y esperé a que dijera algo más.
—Mientras esté a tu lado, siempre seré feliz.
No supe descifrar a que se debieron las mariposas en mi estómago, tampoco la adrenalina que comenzó a correr por mis venas, pero esas palabras también me hicieron feliz, y no había nada mejor que dormirse con ese sentimiento en el cuerpo.
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<3 Esto es Amor, ¡puro carajo!
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Marry Me {niall horan}
FanfictionEsta novela no es mia, pero me dejo tan marcada que quiero que lesguste como me gusto tanto a mi. :) Sigan-me en Twitter:3 @RosimarAlbino Sigan-me en Facebook:'3 Rosimar Albino.
