capitulo 15

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En la torre de los Vengadores, el silencio era casi insoportable. Solo se escuchaba el zumbido constante de los monitores y el sonido metálico del traje de Tony ajustándose cada pocos segundos, como si no pudiera quedarse quieto.

En la pantalla principal, las imágenes grabadas mostraban la devastación: los restos del lugar donde todo ocurrió, el cuerpo sin vida de Mary Jane… y a Wanda llevándose a Spider-Man envuelto en un resplandor rojo.

Carol Danvers apretó los puños con fuerza.

Ms. Marvel (con voz tensa): Se los advertí… se los dije. No podíamos confiar en ella. Wanda no estaba bien, y ahora Peter…

Iron Man: No empieces, Danvers. Estoy intentando localizar la señal de su energía, pero cada lectura que obtengo se desvanece en segundos. Es como si estuviera en todas partes… y en ninguna.

Jessica Jones, recostada contra la pared, cruzó los brazos con frustración.

Jessica: Estuve revisando la escena. No hay huellas, ni rastros de portales, ni residuos mágicos detectables. Es como si Wanda hubiera limpiado todo antes de irse.

Capitán América (Steve Rogers): Wanda no dejaría cabos sueltos. Pero no podemos quedarnos mirando una pantalla. Peter está en peligro… y si ella perdió el control, no sabemos de qué más es capaz.

Carol miró de nuevo la pantalla, donde se veía el rostro de Mary Jane inmóvil. Su voz tembló ligeramente.

Ms. Marvel: Peter la amaba. Verla morir frente a él… no quiero ni imaginar lo que Wanda puede estar haciéndole ahora.

Un silencio cargado se extendió entre ellos. Hasta que el Capitán dio un paso adelante.

Capitán América: No tenemos tiempo. Reúnan a los demás. Quiero a Strange, a Vision, a quien sea que pueda ayudarnos a rastrear magia del Caos. No dejaremos a Spider-Man atrás.

Tony asintió, pero su mirada se quedó fija en la imagen congelada del rostro de Wanda, los ojos brillando en un rojo intenso
.
Iron Man (en voz baja): El problema no será encontrarla, Steve… el problema será sobrevivir cuando lo hagamos.

Mientras en otra parte...

Peter abrió los ojos lentamente. Su cuerpo dolía como si hubiera sido aplastado por un edificio. Intentó moverse, pero las cadenas que lo rodeaban —hechas de pura energía escarlata— se tensaron al instante, ardiendo contra su piel.

El lugar era extraño… una especie de santuario flotando entre sombras, con símbolos brillando en el aire. Y frente a él… estaba ella.

Wanda.

Descalza, el cabello desordenado, los ojos brillando como brasas. Se acercó despacio, sin dejar de observarlo, con una mezcla de ternura y locura.

Wanda (susurrando): Ya despertaste… Estaba empezando a preocuparme. No sabes cuánto te necesito, Peter.

Spider-Man (jadeando): Suéltame… Wanda, esto no está bien.

Ella sonrió suavemente, pasando los dedos por su mejilla, mientras la energía roja lo envolvía como una caricia y una prisión al mismo tiempo.

Wanda: No, amor. Esto es lo único que sí está bien. El mundo afuera te rompió… y yo solo quiero arreglarte.

Peter Le costó ponerse de rodillas, la respiración entrecortada, buscando con la mirada algún punto de referencia. Pero no había nada. Solo símbolos flotando en el aire, ruinas suspendidas en la nada y una especie de altar en el centro, donde Wanda se mantenía inmóvil con los ojos cerrados.

Spider-Man (jadeando): ¿Dónde… dónde demonios estamos?

Wanda no respondió. Se alejó unos pasos, extendiendo los brazos, dejando que la energía carmesí la rodeara. Su cabello flotaba suavemente, y el suelo comenzó a vibrar.

Tu solo eres mio...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora