YA QUE SON FIESTAS, DESBLOQUEARE ESTE CAPÍTULO, ESPERO PASEN FELICES FIESTAS Y VOTEN Y COMENTEN
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(continuación)
Utaha sostenía el manuscrito contra su pecho mientras miraba a Nobuo con esa expresión calculadora que tan bien dominaba.
Sin embargo, esta vez algo no cuadraba.
Nobuo no estaba nervioso.
No evitaba su mirada.
No titubeaba.
Estaba tranquilo. Serio. Sólido como una roca.
Y eso... la desconcertaba.
—Así que tú —comenzó Utaha, entornando los ojos—, que siempre vas por tu cuenta, de repente vienes a mí para buscar a Eriri. ¿No te parece extraño?
—Extraño sería actuar como si me diera miedo hablar contigo —respondió Nobuo sin cambiar el tono—. Necesito algo y tú eres la opción más directa. Simple.
Sus palabras cayeron con total naturalidad.
Y Utaha, por primera vez en un buen rato, perdió el ritmo.
—Mira tú... —susurró, mostrando una sonrisa genuinamente intrigada—. Hablas como si no te afectara en absoluto que estemos solos, tan cerca.
—No veo por qué debería afectarme. No muerdes... ¿o sí?
—Depende —respondió ella inclinándose ligeramente hacia él—. Si me provocan, tal vez.
Nobuo la miró sin retroceder un milímetro.
Esa falta total de reacción la dejó sin palabras por dos segundos. Para Utaha, eso era equivalente a un terremoto.
—Bien —retomó ella, recomponiéndose—, adelante. ¿Por qué quieres encontrar a Eriri?
—Si voy a publicar mi novela, necesito un ilustrador y diseñador de personajes. No quiero uno genérico que la editorial me asigne porque sí. Busco a alguien con estilo, con personalidad.
—Y automáticamente pensaste en ella.
—Sí.
—¿Por qué? —preguntó Utaha, más rápido de lo habitual.
Nobuo se cruzó de brazos.
—Porque su arte es perfecto para este tipo de historia. Y porque confío en tu criterio. Si tú y ella compiten tanto, debe significar que vale la pena.
Utaha parpadeó.
Eso sí que no lo esperaba.
—Así que no lo haces por ella... sino por profesionalismo.
—Exacto.
Utaha sonrió, pero no de burla: era una sonrisa pequeña, auténtica, como si ese comentario le hubiera rozado el ego en el punto exacto.
—Tienes buen gusto, debo admitirlo.
—Lo sé.
—Qué confiado eres —dijo mientras lo rodeaba lentamente, como una cazadora evaluando a un animal que no se deja intimidar—. No te tiemblan las manos, no desvías la mirada, no estás nervioso... Incluso te atreves a contestarme como si no fuera yo quien tiene la llave que necesitas.
—Nunca dije que la llave no fuera peligrosa —comentó Nobuo—. Pero si lo es, mejor usarla con cuidado. No esconderse.
Utaha se detuvo detrás de él, a su espalda.
—Interesante filosofía —murmuró—. Muy masculina.
Nobuo giró ligeramente la cabeza para mirarla por encima del hombro.
—¿Entonces me ayudarás?
Utaha dio un paso hacia un lado y apareció a su vista, a menos de medio metro, con los brazos cruzados.
—Te ayudaré... con dos condiciones.
—Te escucho.
—Primero: quiero leer el borrador del volumen dos antes que el editor.
—Hecho.
—Segundo: cuando conozcas a Eriri, quiero estar presente.
Nobuo elevó una ceja.
—¿Por celos o por control?
—Por diversión —respondió sin dudar—. Quiero ver tu reacción... y la de ella. Y tal vez... —sonrió peligrosamente—, comprobar algo que sospecho.
—¿Qué sospechas?
Utaha se acercó lo suficiente como para que solo él pudiera escucharla.
—Que tú... no eres un simple estudiante. Y que cada vez que hablo contigo, siento que escondes algo muy grande detrás de esa calma tuya.
Nobuo no pestañeó.
—Tal vez sí. Tal vez no. Pero eso no cambia que necesito a la ilustradora.
—Lo sé —susurró Utaha—. Y por eso te ayudaré.
Se apartó, tomó su bolso y su teléfono.
—Vamos. Eriri suele estar en el parque de la colina los viernes por la tarde. Si nos damos prisa, podremos alcanzarla hoy.
Nobuo asintió, confiado, sin dramatismo.
Utaha lo observó una última vez mientras ambos salían de la sala.
Algo en ese chico...
esa calma inquebrantable...
esa ausencia total de miedo ante ella...
...la estaba empezando a fascinar peligrosamente.
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HAREM SYSTEM
Fanfictiondespués de morir.desperté en el cuerpo de un adolescente y ahora mi nombre es nobuo yamada y tengo un sistema el cual me obliga a tener un harem. ¡pero yo no quiero eso! Pero este sistema me obliga a hacerlo o ¡hara desaparecer mi cosa! sigue la...
