Capítulo 47: El Precio del Silencio y el Peso de una Promesa

384 64 0
                                        


he reescrito todo el capitulo para que tenga coherencia con los eventos del capítulo 41

-------------------------

-------------


Nobuo caminaba hacia su apartamento secreto con la guardia baja. Tras el encuentro con Utaha y el pacto con Eriri, sentía que las piezas de su tablero personal finalmente se movían a su favor. El contrato de Sword Art Online ya no era un borrador; estaba firmado, sellado y en manos de la editorial Machida. Legalmente, Nobuo Yamada ya no era solo un estudiante: era un autor profesional con un adelanto de regalías que haría palidecer a cualquier oficinista de Shinjuku.

Ese apartamento, moderno y discreto, era la primera manifestación física de ese éxito. Su refugio. Su búnker contra el caos del Sistema.

O eso creía él.

Al introducir la llave en la cerradura, Nobuo sintió un escalofrío. Al abrir la puerta, su corazón se detuvo. Manami estaba allí, sentada en el sofá con una lata de té, observando la estancia con una calma que Nobuo sabía que precedía a la tormenta.

—... ¿Cómo entraste, Manami? —preguntó Nobuo, cerrando la puerta con una lentitud agónica.

—Dejaste el recibo de la inmobiliaria en el fondo de tu mochila, Nobuo. El mismo día que encontré el contrato en la cocina —respondió ella, levantando una ceja—. Me dijiste que confiara en ti, que esperara al momento adecuado. Pero esto... —señaló las paredes de lujo— ...esto es un "momento adecuado" bastante caro, ¿no crees?

Nobuo soltó un suspiro largo. El Sistema se la había jugado dejando ese rastro, pero ya no servía de nada lamentarse. Se cruzó de brazos, manteniendo la compostura de quien ya ha firmado los papeles que cambian su vida.

—El contrato está firmado, Manami. Lo que viste en la cocina era real. La editorial pagó un adelanto de exclusividad masivo porque saben que SAO va a ser un fenómeno. Este sitio es mi oficina. Compré este lugar para poder escribir y gestionar mi carrera sin que mamá sospechara nada todavía. No quería que ella se asustara con tanto dinero de golpe.

Manami se puso de pie, su expresión suavizándose por un segundo antes de volver a esa máscara de "hermana mayor negociadora".

—Mamá se mata trabajando para que no nos falte nada, y tú tienes un piso de lujo en secreto —murmuró ella, aunque ya no sonaba enfadada, sino abrumada por la escala de lo que su hermano había logrado—. Me asustaste, Nobu. Pensé que estabas haciendo algo turbio. Pero si es legal... y si realmente es por tu trabajo...

—Lo es. Y te hice una promesa en la cocina —dijo Nobuo, acercándose—. Te dije que serías la primera en saberlo todo cuando el imperio arrancara. Esto es el comienzo. Pero necesito que me ayudes a mantener el secreto hasta que la publicación sea oficial y pueda sentar a mamá para explicárselo con calma.

Manami sonrió. Era esa sonrisa de "Tsundere Práctica" que Nobuo conocía bien. El chantaje emocional estaba a punto de transformarse en una transacción de lealtad.

—Está bien, "señor autor famoso". Tu secreto está a salvo conmigo... por ahora. Pero el silencio de una hermana en un piso de este calibre tiene un precio de mercado muy alto.

Nobuo cerró los ojos, resignado al inevitable golpe a su tarjeta de crédito. —... ¿Qué quieres, Manami?

—Mañana es domingo. Me vas a llevar al centro comercial —sentenció ella, con un brillo de victoria—. Necesito ropa, zapatos y ese set de maquillaje caro que mamá nunca me compraría. Si ya eres un profesional con contrato firmado, quiero ver los beneficios de ser la hermana del jefe.

El Centro Comercial: El Impuesto de la Fraternidad

Una hora después, Nobuo caminaba por Shinjuku cargando bolsas de marcas que ni siquiera sabía pronunciar. Manami iba delante, moviéndose con una ligereza triunfal.

—¿Crees que esta falda me queda bien? —preguntó ella desde un probador.

—Te queda bien. Cómprala —respondió Nobuo sin mirar, ganándose una risa de su hermana.

Mientras pagaba, Nobuo reflexionó. Manami no lo estaba explotando por avaricia; era su forma de procesar que su hermano pequeño ya no era el mismo. Era su manera de asegurarse de que, aunque él escalara hacia el éxito mundial, ella no se quedaría atrás. Recordó su promesa del capítulo 41: ella quería apoyarlo, y si el apoyo costaba unos cuantos miles de yenes en ropa, era un precio que Nobuo pagaría mil veces con tal de mantener su confianza.

El Pacto de Silencio

De regreso en el apartamento, Manami dejó sus compras y miró a Nobuo con seriedad antes de marcharse a casa para no levantar sospechas con su madre.

—Nobu... gracias. Por confiar en mí. —Se detuvo en la puerta—. Pero recuerda: en cuanto el primer volumen esté en las estanterías, quiero los detalles de todo lo que sigue. No me dejes fuera de esto.

—Te lo prometí, ¿no? —respondió Nobuo con una media sonrisa—. Serás la primera.

[SISTEMA: Vínculo "Hermana Cómplice" nivel 1 activado.] [Nota del Sistema: Has comprado 24 horas de silencio absoluto. Gasto total: 52,000 yenes. El éxito tiene un precio, y tu hermana acaba de cobrar su primera cuota.]

Nobuo suspiró mientras veía a Manami irse. El secreto estaba a salvo. Ahora, solo quedaba conquistar el mundo de la literatura... y prepararse para algo que ocurriría mucho después, cuando ese apartamento secreto fuera solo el primer ladrillo de su imperio.

HAREM SYSTEMDonde viven las historias. Descúbrelo ahora