Capítulo 84

11 3 0
                                        

Esa frase fue como un mazazo que golpeó directo en el corazón de Xu Tangzhou, haciéndolo mostrar un instante de pánico puro: “Yo… yo…”

El ciclo del celo de un omega es más o menos una vez al año, no es exacto, normalmente se calcula según la fecha de la última inyección de inhibidores.

Este año Xu Tangzhou no tenía pensado ponerse el inhibidor, pero su celo tampoco debería haberse adelantado tanto.

Sin embargo, la irritación y el calor llegaron tan de repente, tan urgentes, que una sensación ya vivida le recorrió todo el cuerpo.

Era como si ya hubiera pasado por esto antes: su glándula palpitaba y ardía como loca, instintivamente liberando feromonas a lo bestia para llamar la atención, mientras que, al mismo tiempo, el líquido dulce y viscoso que guardaba su cavidad reproductiva empezaba a salir poco a poco, empapándole la parte interna de los muslos.

Xu Tangzhou sintió que se metía a presión en un baño diminuto; en el espejo, su cara estaba roja como tomate, quería gritar pidiendo ayuda, pero al abrir la boca solo salía un gemido. Que las feromonas de un omega se filtraran en un lugar público… las consecuencias eran inimaginables y aterradoras.

Al otro lado de la puerta, la gente parecía alborotarse.

Noche de tormenta, el ruido del tren en marcha tapaba todo. Él solo oía sus propios latidos y sentía una desesperación absoluta.

“Estoy aquí.”

En medio del aturdimiento, una voz conocida le susurró al oído su nombre.

“Bebé, no tengas miedo, estoy aquí.”

Bajo la luz cálida, Xu Tangzhou logró concentrarse un poco y, entre el calor que lo quemaba vivo, distinguió un par de ojos color ámbar.

Era Ling Che.

Ling Che estaba aquí.

Su alfa estaba a su lado.

“…Hermano.”

Xu Tangzhou lo llamó sin darse cuenta; vio las gotas de sudor colgando de las pestañas de Ling Che y, al parpadear, cayeron.

Cayeron sobre su clavícula, la sensación fue tan clara que lo hizo arquearse violentamente, y un nuevo chorro caliente salió de su lugar secreto.

Ling Che lo tenía abrazado y sintió de pronto un calor húmedo en el muslo. Las venas de su frente se marcaron. El omega estaba liberando feromonas sin control. Con la poca razón que le quedaba al borde de quemarse por completo, cargó a Xu Tangzhou, bajó de la cama a zancadas, fue al salón y cerró la puerta principal con doble vuelta. El celo había llegado de imprevisto, nadie estaba preparado. No iba a permitir que mañana alguien abriera de golpe y los viera así.

Una vez cerrada la puerta, arrinconó a Xu Tangzhou contra la pared del recibidor. El frío repentino en la espalda le arrancó un suspiro de alivio: “Mmm…”

Apenas soltó ese sonido, Ling Che le agarró la barbilla y lo besó con fuerza.

El aroma frío y cada vez más intenso de Xu Tangzhou hizo que el alfa entrara en celo pasivo.

Entre lenguas y labios, la saliva le corría por la mandíbula perfecta.

El aliento ardiente del sol rompió la nieve con violencia, empapando toda la habitación. Se lamían la boca, se chupaban la lengua, el instinto AO los convertía en dos bestias entrelazadas a muerte.

Cuando un alfa entra en celo pasivo, casi siempre pierde la razón.

Sin cambiar de posición, los dedos de Ling Che se colaron por el borde de la ropa interior, encontraron esa pequeña hendidura y entraron directo.

Ast3r0idDonde viven las historias. Descúbrelo ahora