La cocina huele como la recordaba, pasteles... Mamá no luce como la típica ama de casa, en realidad no luce como una madre, pero lo es.
-¡hola mis niñas¡ - saluda mamá al vernos entrar a la cocina, usaba el delantal blanco con pequeñas huellas de manos (mías y de Emma, fue un regalo de cumpleaños) mamá sonríe y se deshace del delantal para acercarse.
Para ser sincera luce hasta mejor que algunas chicas de mi edad y como dice Emma: es ardiente. Tiene el mismo tono que Emma, bronceada y ojos salvajes, hasta su color de cabello es exacto. Sus alargadas piernas dan unos pasos y llega a nosotras, lleva unos jeans ajustados a juego con una camisa negra que deja ver su providente escote.-¡estás tan hermosa! Radiante Mel, te extrañamos por aquí. -mamá chilla con su particular acento latino, -la familia de mi madre proviene de Colombia- abraza por enésima vez a Mel, mi familia se había convertido en la suya estos últimos años. Los padres de Mel vivían en Australia y no eran muy unidos, ni los había llegado a conocer.
-¿como esta Anthony? Aun no puedo creer que tengas un hermano que no conocemos, cuando puedo decir que casi eres mi hija, cariño. -mamá extiende la comisura de sus labios observando de una manera tierna a Mel.
-esta bien, hablamos hace unos días, quisimos vernos en Egipto pero cuando llegue el se estaba yendo a Dubai, el jamás puede estar quieto...
- ¡que pena! Sabes que esta es tu familia, ya de por si somos una hermosa familia mixta. -sonrío ladeando la cabeza, era cierto-. Cambiando de tema, tengo un pastel de fresa en la nevera para mis chicas. - mamá toca su mentón y nos señala con el dedo, sonrío, llevaba días sin verla tan animada, su cabello cae por su espalda terminando en ondas con un tono más claro.
-por fin algo bueno. -chilla mi hermana buscando en la nevera, mamá no deja de hablar con Mel y en ocasiones trata de sonreírme nerviosa, se que la calma durara poco, ella jamás se puede callar nada.
Miro al rededor, mamá no ha hecho ningún cambio, lo cual es raro, su mayor terapia en medio de una crisis es remodelar, las paredes siguen siendo color crema con toda la cocina de mármol, la isla seguía decorada con el viejo jarrón de la abuela, lleno de galletas de mamá.
-así que mi calabacita me visita y nadie me avisa. - la voz suave de papá, si mamá y Emma se parecen, papá y yo somos clones (sin el mismo rubio) tengo sus pequeños ojos verdes, piel transparente y afilada nariz, mi padre es sumamente guapo, aun con sus cuarenta y dos años hace a muchas suspirar, si, mis padres son sumamente jóvenes, llegue a su vida a sus prematuros diecisiete aunque papá era dos años mayor que mi madre.
-hola papá. -lo abrazo percibiendo un olor a pescado que me recuerda a mi infancia, pasábamos horas tratando de pescar algo en el lago detrás de la casa junto con Thomas.
-¿como estas? Mi niña, te extrañaba.
No me aparto de sus brazos, extrañaba locamente a papá, el era diferente a mi madre, callado, jamás decía algo fuera de lugar o te pedía algo, era el sabio de la familia y con el único que realmente me estaba aterrando hablar.-aun corriendo. -contesto arrepintiéndome al instante, capto la atención de todos, mamá con la cara contraída, Mel con diversión y negando, Emma esta absorta tratando de conseguir una pieza del pastel.
-¿quieres que hablemos? -en ese momento me separo en dirección a Emma, ese pastel comenzó a lucir mejor.
-ahora solo comeré. -comento probando las fresas, deliciosas.
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Te amo ¡Pero no quiero estar conmigo!
Roman d'amourToda historia de amor comienza por un beso, una palabra o una simple mirada. No recuerdo en que momento comenzó la mía; pero si cuando termino, en mi boda, huyendo de lo único que no debería, lo que llamaba "el amor de mi vida". Solo había una preg...