El amor no son emociones que llenan, son sensaciones que embargan de paz, que aveces confundimos con vacío. El verdadero amor no es un carrusel de emociones desenfrenadas guiadas por la pasión.
El amor es una decisión, no está atada a un destino, ni a una persona, es una decisión propia, difícil, pero propia, es una las decisiones que ese ser superior al que llamamos Dios, nos deja tomarla, no nos predestinó a nadie, nos deja escoger por amor y no por destino.
