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- ¡Buenas con el borracho! - Grito una señora de cabello negro.

Las mujeres se encontraban en una mesa blanca en el patio trasero comenzaron a quejarse al perder contra ella. Esta solo río y comenzaron otra ronda entre protestas por parte de ellas.

A lo lejos, un rubio estaba acostado en una hamaca mirando el cielo azul y nubes dispersas. El clima era perfecto: estaba soleado, pero no había un calor insoportable, un ligero viento movía su cabello sedoso.

El día era perfecto, o al menos no para el.

Había pasado una semana desde que regresaron del campamento. Los días habían sido tranquilos y agradables junto al pelinegro, pero ese era justamente el problema. Jungkook lo estaba tratando demasiada amabilidad y cariño; incluso, unos días atrás, le robó un beso y le regalo unas rosas.

Todo era tan extraño. Se suponía que eran primos, no novios. Los primos no se besan ni se tratan de esa forma.

Frunció el ceño al recordar, los labios suaves del pelinegro sobre los suyos, sus caricias y la forma en que lo abrazaba por las noches antes de darle las buenas noches.

Siguió perdido en sus pensamientos sin darse cuenta de que alguien se acercaba a él.

- Tae, ¿qué estás haciendo aquí solo? - apoyo sus palmas en sus rodillas y se agacho hasta quedar a su altura.

Tenía una sonrisa mientras lo miraba; sus ojos reflejaban el amor que el sentía por el contrario, y este pudo darse cuenta de eso.

- Te traje una paleta de limón, tu favorita. - se la extendió sonriendo.

Guardo silencio por unos segundos, sintió una mirada sobre el haciéndolo levantar la cabeza, no se había dado cuenta que llevaba segundos callado, aclaro la garganta sentándose en la hamaca. Sonrío forzadamente.

- Gracias, no era necesario... - tomó la paleta y desvío la mirada hacía otro lado.

Jungkook pudo notar su comportamiento raro, sonrió levemente tomando asiento en el piso.

- ¿Quieres hablar? Sabes que siempre te escucharé... - Llevo la paleta a su boca.

Miro nervioso al pelinegro, este se encontraba comiendo tranquilamente de su paleta. Bajo la mirada y asintió.

- Si... -

- Pero no aquí... - bajo con cuidado de la hamaca y con delicadeza acomodó su vestido blanco.

Jungkook se levantó de su lugar y lo tomó de la mano caminando hacía otro lugar.

...

El sol comenzaba a ocultarse y el frío comenzaba a hacerse presente, dos chicos se encontraban caminando en un parque con el sonido de los pájaros de fondo. Habían niños jugando en los juegos mientras reían, familias sonriendo y alguna que otra pareja juntos.

Durante el trayecto, Taehyung estaba callado sin dirigirle una mirada al pelinegro, ni una pequeña.

- Entonces, ¿de que quieres hablar?... - Jungkook rompió el silencio incomodo.

El rubio que estaba en silencio mirando el suelo hundido en sus pensamientos, levantó la mirada al escuchar su voz.

- Ah, si... - Al hacer contacto visual con Jungkook, desvío la mirada hacía las personas que pasaban a su alrededor.

- Es sobre nosotros, sobre ti y sobre mi. -

Lo miro confundido sin entender a que se refería, durante la semana no había hecho nada que lo haya molestado, se había comportado amable con el y excesivamente cariñoso.

𝙉𝙤𝙧𝙩𝙚ñ𝙤𝙨Donde viven las historias. Descúbrelo ahora