¡El Villano del Kpop! Parte 2/3
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El sonido de las notificaciones en mi teléfono era como ráfagas de disparos. No podía ver la pantalla sin que el estómago se me revolviera. Las fotos estaban en todos lados: Felix y yo, en aquel viaje que se suponía era nuestro refugio, ahora expuestos bajo una luz distorsionada y cruel.
—Tienes que apagar eso —la voz de Namjoon sonó profunda y cargada de preocupación desde el umbral de mi habitación—. La empresa ya está en reuniones de emergencia. No entres a Twitter, Being. Por favor.
Lo miré, sintiendo que el aire me faltaba.
—Él me prometió que lo arreglarían —susurré, refiriéndome al CEO—. Me dijeron que pagarían a esa mujer. ¿Qué pasó?
Namjoon suspiró y se sentó a mi lado, guardando un silencio que me dolió más que cualquier insulto en redes sociales.
—Alguien pagó más, Being. Alguien que no quería el dinero, sino el caos.
Con el vacío en el pecho intenté llamar a Felix. Una, dos, diez veces. Nada. Sabía que en JYP las cosas debían estar igual de tensas o peor. Me sentía atrapada en una jaula de oro donde mi nombre era tendencia mundial por las razones equivocadas. Los "fandoms" que antes nos daban amor, ahora estaban divididos en una guerra de trincheras, lanzando odio hacia nosotros por "arruinar la imagen de los grupos".
De repente, mi puerta se abrió de golpe. Era un staff de gestión con el rostro pálido.
—La directiva te espera en el piso 15. Ahora.
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La frialdad de HYBE
Caminar por los pasillos de la empresa se sentía como ir al patíbulo. Al entrar a la sala de juntas, el ambiente era gélido. Sobre la mesa, impresas, estaban las capturas de la transferencia que la paparazzi recibió a último minuto. No venía de una cuenta anónima, sino de una subsidiaria fantasma que conocíamos muy bien.
—Alguien dentro de la industria movió los hilos para que esto explotara hoy —dijo el ejecutivo sin mirarme a los ojos—. Y ahora, para salvar la gira y los contratos de patrocinio, necesitamos que firmes esto.
Deslicé el papel hacia mí. Era un comunicado de prensa.
"Declaramos que las fotos fueron un malentendido de un viaje grupal y que, debido a la presión mediática, los integrantes involucrados cortarán toda comunicación profesional y personal para enfocarse en sus actividades".
—¿Me están pidiendo que lo niegue? ¿Que lo deje solo en esto? —mi voz tembló, pero esta vez de rabia.
—Te estamos pidiendo que salves a BTS —sentenció él—. Felix ya está bajo la misma presión. Si no firmas, la "persona" que pagó por esas fotos soltará el resto del material.
¿Había más? El pánico me recorrió la columna. ¿Qué más tenía esa paparazzi? ¿Hasta dónde estaban dispuestos a llegar para destruirnos?
