Joao.
Un mes antes.
Es increíble.
Era una vieja y sucia bodega abandonada, pero él había logrado transformarla en algo completamente distinto. Tanto que el lugar parecía sofisticado, peligroso, tan impregnado de su esencia que gritaba su nombre desde cada rincón, sin necesidad de pronunciarlo.
-Bienvenido- sonríe socarrón al notar mi expresión de estupefacción, cuando confirmo con mis propios ojos que sigue respirando- Volví de la muerte. Nadie pudo soportarme en el jodido infierno.
La sonrisa ladeada me provoca un escalofrío.
No tiene ni un rasguño, aunque por el tiempo que ha pasado desde su "muerte", cualquier herida que hubiese podido tener ya habría sanado a estas alturas.
-¿Esto es una jodida broma? -frunzo el ceño mientras me acerco amenazante.
Un maldito perro emerge de las sombras, gruñendo, colocándose frente a él como una advertencia silenciosa. Él permanece sentado, con el tobillo derecho descansando sobre la rodilla, dueño absoluto de la escena.
Exsuda liderazgo y poder el muy cabrón.
-Quieto, chico- ordena sin mirarlo, y luego clava sus ojos en mí, borrando cualquier rastro de diversión de una manera siniestra- Créeme, esta mierda tampoco me divierte.
-¿Sabes lo que Alex está sufriendo por creerte muerto? - ataco sin rodeos aunque sin moverme demasiado.
Se pone de pie de inmediato, la tensión apoderándose de cada músculo.
-Y no me hace ninguna jodida gracia- responde acercándose- Pero mi deber en esta maldita vida es mantenerla con vida. A salvo.
Su tono no admite discusión. No es una excusa. Es una sentencia.
Camina hasta el escritorio, abre uno de los cajones y saca una tableta. Teclea algo con rapidez antes de tendérmela. Conversaciones. Mensajes interceptados.
-Puse a mi mejor hacker a trabajar- explica- Iban a usarme para debilitarla. Tuve que adelantarme y desaparecer del mapa por mi cuenta. Ya tiene demasiado con lo que lidiar.
Hace una pausa. El silencio pesa.
-Mi "partida" le dolerá, pero también la hará más fuerte- continúa- Alex tiene más poder del que el mundo está preparado para soportar. Pondrá de rodillas a quien me "asesinó"... y con él, a su mayor verdugo.
-Está ciega de venganza.
-Y eso es exactamente lo que necesito -responde sin titubear- No tendrá piedad. No habrá impedimentos. Acabará con él.
No lo dudo, Alex se transformó en una máquina de matar sin control, una que no tiene límites y lo único que busca es destruir alevosamente a todo aquello relacionado con la muerte de la única persona que le dio todo lo que nunca había tenido.
-¿Por qué me buscas a mí para esto?-pregunto, cada vez más incómodo.
-Porque ellos son la misma persona-dice con frialdad, refiriéndose a su familia- No podré convencerlos de algo así.
Aprieto los dientes.
-¿De verdad crees que elegirme a mí hará alguna diferencia? Mato y muero por esa mujer.
Es una promesa que cumpliré hasta el final de mis días.
-Lo sé- afirma- Y por eso tienes dos misiones.
Se endereza, serio, letal.
-Primera: mantenerte lo más cerca posible de ella. Ser mis ojos. Mis movimientos-enumera- Segunda: proteger a Lucca Black.
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Contrarreloj [En Edición]
RandomAlex es sinónimo de peligro. ¿Su vida? Una carrera contrarreloj contra la propia muerte. Ella es la reina y pondrá a sus pies a quien se lo proponga. Así tenga que poner el mundo a arder. Carreras contrarreloj con la vida. Victorias por montones. ¿P...
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