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Han Seo se despertó bruscamente a lo que parecía ser la noche siguiente cuando una voz le gritó “¡¿De qué te sirve tener un teléfono si no vas a contestar cuando te llamo?!”
Sintiéndose todavía algo mareado Han Seo se levantó con lentitud, la botella de licor hizo un ruido sordo al caer en la alfombra, las luces demasiado brillantes de la habitación hicieron que Han Seo se cubriera los ojos, cuando estuvo completamente sentado pudo jurar que sentía que la cabeza le estaba palpitando.
—...¿Qué hora es?
Han Seok rodó los ojos molesto. —Son las 6 de la tarde. Estuve llamándote durante todo el día.
—¿Qué? —Han Seo apenas podía creer que había dormido durante todo un día. Tal vez por eso sentía tanta neblina mental (claro, además de la resaca) —Lo siento Hyungnim, no pensaba dormir tanto.
—Lo dejaré pasar por esta vez, —Han Seo sintió un escalofrío al ver que la mueca de su hermano se convertía en una sonrisa. —Hwang Min Seong llamó a Choi y ya fijó una fecha para firmar el acuerdo.
Con los ojos muy abiertos Han Seo parpadeó atónito. Había pensado que Vincenzo ya habría convencido al presidente del Banco Shinkwa en no hacer negocios con Babel, sí no, ¿por qué razón Vincenzo estaría con Hwang Min Seong?
—¿De verdad va a firmar?
—Sí. —Han Seok le dió unas palmaditas en el hombro sacudiendo levemente a Han Seo que todavía se sentía mareado. —Parece que serías más útil como acompañante, tal vez a partir de ahora cada vez que necesitemos convencer a un inversionista dejemos que te use a su antojo por un rato. —dijo, como si fuera una idea maravillosa.
Han Seo no pudo evitarlo y se encorvó para vaciar el contenido de su estómago en la alfombra, la sola idea de que alguien a quien no quiere lo toque de manera inapropiada le dió demasiado asco, tuvo suerte de que Hwang Min Seong no siguiera interesado en él gracias a la aparición de Vincenzo, sospechaba que no tendría esa suerte si a su hermano se le ocurría intentarlo con futuros inversionistas.
—¡Qué asco! ¡Casi me salpicas los zapatos!
—Lo siento…creo que bebí demasiado y levantarme así me dejó mareado.
—No bebas tanto la próxima vez, después de todo tienes una tendencia a volverte adicto. —Han Seo no dijo nada y eso pareció animar a Han Seok. —¿Qué? ¿Ahora te da vergüenza? No debiste ahogarte en las drogas si ibas a sentir vergüenza cuando te lo mencionan.
—No…yo. Fueron solo por un rato. No lo haré de nuevo.
—Más te vale, después de todo, Babel no podría tener un presidente drogadicto. Le daría mala imagen.
Han Seo se tragó su opinión sobre que matar a sus trabajadores por ser negligentes con las medidas de seguridad en el manejo de químicos peligrosos para ahorrar dinero y no hacerse responsable daba una imagen mucho peor que un ex-drogadicto, Babel ya estaba muy lejos de ser una buena compañía farmacéutica.