Veintitrés

32.5K 5.7K 548
                                        

Volvieron a pasarme una de esas notas del demonio. Pero esta vez fui más rápido. Tal y como imaginaba, también hablaba sobre ti. No decía nada bueno.

Alguien me gritó desde el fondo de la clase que siguiera pasándola. La abrí, taché un par de frases y agregué una en grande en el centro.

Después la lancé a tu mesa.

Mientras tú me mirabas.

El profesor no tardó en darse cuenta. Te la quitó de las manos, hecho una furia, y leyó en voz alta que tenías los ojos del color de la esperanza.

Rosas sin pétalosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora