Capitulo 52

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-Piso 25-

El silencio que descendió sobre la cúpula de cristal era tan denso y asfixiante que casi podía cortarse con una espada. Los treinta aventureros de Rivira, curtidos mercenarios que habían visto toda clase de atrocidades en las profundidades del calabozo estaban paralizados con los ojos dilatados y las mandíbulas desencajadas.

Frente a ellos se erguía una abominación que desafiaba a la mismísima naturaleza. No era un monstruo nacido del cristal y la piedra de la mazmorra, parecía un cadáver masivo que había sido reanimado por la fuerza más profana imaginable. Su cuerpo de más de siete metros de altura, estaba compuesto por capas y capas de lo que innegablemente era carne podrida, tendones necrosados y músculos expuestos que palpitaban con un ritmo antinatural. De sus grietas supuraba un líquido negruzco y rojizo, similar al óxido y a la sangre vieja.

El hedor era simplemente insoportable. Era el olor a muerte, a un matadero abandonado bajo el sol ardiente.

-¡Blergh!

Uno de los elfos de la retaguardia no pudo soportarlo más, cayendo de rodillas y vaciando el contenido de su estómago sobre el prístino suelo de cristal.

Varios más le siguieron, haciendo arcadas mientras intentaban taparse la nariz y la boca con sus capas. El olor era tan corrosivo que hacía arder los ojos y raspar la garganta con cada respiración.

-¿Q-Qué mierda es esa cosa...?

Balbuceó Bors.

El jefe de Rivira retrocedio un paso instintivo, con su único ojo abierto de par en par.

-¿Acaso...acaso está hecho de cadáveres?

El gigante de carne podrida no les dio tiempo para debatir sobre su biología. Los dos inmensos orbes rojos y sádicos que le servían de ojos se fijaron en la vanguardia.

En un instante que rompió cualquier ley de la física para una criatura de su tamaño, la abominación se abalanzó hacia ellos. Su velocidad era aterradora, moviéndose no como un golem torpe sino como un depredador ágil. Mientras acortaba la distancia en un parpadeo, la masa orgánica de su brazo derecho comenzó a retorcerse, los huesos astillados y la carne necrosada fusionándose hasta convertir toda la extremidad en una gigantesca maza rematada con letales picos de hueso afilado.

-¡¡Cuidado!!

Rugió Bell empujando a uno de los enanos fuera de la trayectoria.

El monstruo bajó la maza de hueso con la intención de aplastarlos a todos. Bell, Van y Rasik, siendo los únicos con los reflejos de un Nivel 4 saltaron en diferentes direcciones.

*¡¡KRA-BOOOOM!!*

La maza de carne y hueso impactó contra el suelo, el estruendo fue ensordecedor. Una lluvia de metralla de cristales afilados salió volando en todas direcciones, dejando un cráter masivo allí donde los aventureros habían estado parados hace un milisegundo.

-¡¡Reagrúpense!!

Gritó Remilia desde la retaguardia.

La maga rubia de la Familia Freya viendo que los mercenarios de Rivira seguían en trance por el pánico golpeó la base de su báculo contra el suelo.

-¡Despierten idiotas! ¡Cúbranme y atiendan a los heridos! ¡Nosotros nos encargamos de los cautivos!

El grito autoritario de Remilia sacó del estupor a Zala y a Bors quienes rápidamente organizaron a los aventureros temblorosos para formar un perímetro defensivo.

Remilia corrió hacia el charco de sangre donde yacían Luvis, Dormul y los otros aventureros moribundos. Al acercarse y arrodillarse junto a ellos la maga hizo una mueca de puro horror que no pudo ocultar. La infección parasitaria de esa sustancia rojiza había reclamado poco más de la mitad de sus cuerpos. Las raíces de carne podrida se hundían profundamente en sus heridas, alimentándose de su vitalidad para mantener el ecosistema fétido del monstruo.

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⏰ Última actualización: Jul 26 ⏰

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