-Fólkvangr - Al día siguiente-
El sol de la mañana se alzaba sobre Fólkvangr bañando con una luz dorada y engañosamente pacífica el inmenso jardín de la sede. Eran aproximadamente las 9:00 a.m., pero la frescura del rocío matutino contrastaba violentamente con la pesada atmósfera que ya se respiraba en el recinto.
Caminando por el impecable pasto verde un mitad pallum de cabello azul marino caminaba con pasos rápidos y pesados irradiando una frustración que no se molestaba en ocultar mientras no paraba de quejarse al aire.
-¡Maldita sea! ¿Por qué tengo que ser yo el que haga de niñero del novato? ¡Se supone que debería estar afilando mis espadas para el derramamiento de sangre, no cuidando a un debilucho con amnesia!
Gruñó Van pateando un terrón de tierra.
Detrás de él arrastrando los pies con la mirada perdida y el semblante demacrado caminaba Bell Cranel.
Su cabello blanco puro como la nieve ondeaba suavemente con la brisa. Sus ojos rubí estaban opacos, sumidos en un torbellino de disonancia cognitiva. Su mente estaba fracturada, los recuerdos "falsos" de la Familia Luna Hogareña, sus hijas xenos y sus prometidas chocaban violentamente con la "realidad".
-¡Oye, deja de distraerte!
Le gritó Van deteniéndose en seco y girándose para fulminarlo con la mirada.
-Me importa un rábano si sufres de una "maldición" en tu memoria o si tu cabeza es un desastre. De mi parte no esperes ningún tipo de indulgencia, aquí no cuidamos a los débiles.
Bell parpadeó saliendo a duras penas de su ensimismamiento, e inclinó levemente la cabeza.
-Lo siento, Van-san...
Murmuró Bell con voz apagada.
Internamente su cabeza era un caos, tenia una sensación de vacío físico y espiritual abrumador, como si le hubieran arrancado una extremidad fantasma.
Pero sus oscuros pensamientos fueron interrumpidos brutalmente por un nuevo grito del mitad pallum.
-¡Abre los ojos y mira a tu alrededor, novato!
Van señaló con ambas manos hacia la inmensidad del jardín.
Bell levantó la vista y el desconcierto se dibujó en su rostro.
Decenas, cientos de aventureros con el emblema de la Familia Freya estaban reunidos a lo largo y ancho del extenso patio. Hombres bestia, elfos, enanos y humanos elongaban sus músculos, afilaban hachas, espadas y lanzas, y se lanzaban miradas cargadas de una hostilidad y sed de sangre innegables.
El aire vibraba con una tensión letal.
Signos de interrogación casi visibles aparecieron flotando sobre la cabeza del peliblanco.
¿Acaso iban a una expedición masiva? ¿Por qué se miraban como si quisieran arrancarse la garganta los unos a los otros?
Viendo su confusión, Van soltó una risa seca y cruel.
-Te lo explicaré de una vez. ¡Nosotros los dependientes de la gloriosa Freya-sama nos matamos mutuamente en este jardín! ¡Desde el amanecer hasta que el sol se oculta, todos los días! ¡Una batalla campal a muerte sin importar tu nivel! ¡Solo los que sobreviven y se alzan sobre los cadáveres de los demás son dignos de ser llamados Einherjar y recibir el amor de nuestra Diosa!
Exclamó el mitad pallum abriendo los brazos.
Una enorme gota de sudor resbaló por la nuca de Bell.
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Danmachi: Viaje al Pasado
FanfictionLo lograron, sobrevivieron al infirmo de los pisos profundos y se derroto a la calamidad gracias a las fuerzas de la Hada y el conejo ... o eso es a lo que todos les gustaría creer pues solo uno sobrevivió. Tiempo después Orario esta en ruinas, si q...
