Por fin todo acabó... *suspiro*
Tanto el desayuno como el entrenamiento ha sido una tortura para mí, puesto que he tenido a Leo todo el tiempo con su mirada sobre mí. Además, no puedo quitarme de la cabeza el sueño que tuve, pero esta vez no es por haber estado a punto de tener relaciones de nuevo, sino por quién estuvo a punto de hacérmelo.
Leo...
Leo...
Leo...
Su nombre no deja de ocupar espacio en mi mente. Su cuerpo ardiente y jadeante aparece a cada segundo en mi cabeza y no puedo evitar estar sonrojado todo el tiempo, e incluso Don me llegó a preguntar si tenía fiebre, cosa que para mí obviamente no era, y no sé si Raph o sensei sospecharán algo o no, pero me da completamente igual mientras no me pregunten nada.
No entiendo porqué estoy tan nervioso; debería estar feliz. Al fin sé quién es el dueño de esos excitantes rituales, ¿no? Es lo que siempre he querido saber desde que empecé a tener sueños húmedos. Es sólo que... no lo sé... me parece tan repentino. Estaba tan desesperado con saber quién era que no pensé qué pasaría si lo descubría. Ahora estoy confundido...
¿Quiero tener relaciones con Leo?
Si es así, entonces ¿por qué no puedo estar ni siquiera a dos metros de distancia con él? ¿Por qué me pongo tan nervioso a su lado? ¿Por qué me sonrojo tanto cuando pienso en él?... ¿¡Por qué no puedo dejar de pensar en él!? Quizás... debería preguntarle esas dudas a Donnie. Necesito saber qué me pasa y qué es esto que siento.
Me levanté del suelo mientras apagaba la televisión. Me dirigí abstraídamente al laboratorio de mi hermano genio y entré. Lo vi como siempre trabajando en uno de esos complicados experimentos mezclando divertidos líquidos de colores a otras cápsulas.
-Donnie -le llamé, pero al parecer estaba tan concentrado en lo que hacía que no se fijó de mi presencia.
Me aproximé a él y noté que levantó una de esas cosas que él llama matraz. Muy lentamente lo inclinó para poder verter el líquido naranjo en uno que tenía líquido azul. Tragué saliva y me sonrojé por los supuestos colores que pretendía mezclar: me recordaron a mí y a Leo.
Sacudí ligeramente mi cabeza y me acerqué a su lado porque seguía sin notarme.
-Donnie -pronuncié su nombre y él se sobresaltó tanto que dejó caer casi la mitad del líquido naranjo al de azul, e incluso tiró un poco fuera de éste. Tras haber gritado mi nombre molesto, el matraz "azul" comenzó a temblar y a emitir un sonidito extraño hasta que, en un abrir y cerrar de ojos, explotó. El humo negro ensució el rostro de Donnie y lo hizo parecer como un auténtico payaso. Se veía tan gracioso que me carcajeé sin poder evitarlo.
-¡Mira tu cara! -lo apunté y me sujeté el estómago con el otro brazo mientras me inclinaba para seguir riendo.
-¡MIKEEEY! >-< -Gritó - ¡Te he dicho mil veces que no me interrumpas cuando estoy trabajando! ¡Estaba la puerta cerrada! ¿¡Que no viste!? ¡Cuando está cerrada significa que estoy muy ocupado! ¿¡Entiendes!?
-S-sí, lo... lo siento -terminé de reír e inhalé hondo para relajarme - Es que... no me di cuenta :P
Don suspiró, reprimiendo su enfado para volverse a sentar.
-Bien. ¿A qué has venido?
-Amm... ¡oh, sí!... Te quería preguntar algo, Don.
-¿De qué se trata? -sacó un pañuelo del cajón de su escritorio y comenzó a limpiarse la cara.
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Sweet Dreams
FanfictionMikey ha estado teniendo extraños sueños eróticos con uno de sus hermanos, pero no sabe quién de los tres es el dueño de esos excitantes "rituales" y no quiere elegir a nadie al azar. Raph, por accidente, descubre el impactante "secreto" que Leo esc...
