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Lucifer descendió lentamente.

El viento comenzó a disminuir mientras atravesaban las últimas nubes. Leal seguía abrazada a él, no decía nada, solo permanecía con el rostro apoyado contra su pecho, escuchando los latidos de su corazón.

Lucifer tampoco hablaba.

Quería guardar aquel momento dentro de sí para poder conservarlo. Tal vez porque necesitaría aquella maravillosa sensación para sobrevivir a lo que estaba por venir.

Finalmente, sus pies tocaron el suelo.

Lucifer cerró las alas con dificultad y Leal se separó de él.

—¿Estás bien?

Él asintió, pero ella lo conocía demasiado bien.

—Estás mintiendo.

Lucifer sonrió débilmente.

—Un poco. Estas alas ya terminaron de joderse por completo, pero fue por una buena razón. Así que... No me quejaré.

Leal negó y después miró hacia el cielo. La sonrisa en su rostro desapareció poco a poco. Se percató pronto de cómo las estrellas comenzaban a desaparecer una por una.

Lucifer tomó su mano.

—Ven. Ahora no prestemos atención a eso. Por favor...

Ella tragó grueso al escuchar su tono, pero aún así decidió mantenerse firme para seguirlo. Después se sentaron sobre una pila de escombros y, durante un rato, nadie habló.

Había algo extraño en aquella tranquilidad.

Leal decidió interrumpirla cuando apoyó la cabeza sobre el hombro de Lucifer y preguntó:

—¿En qué piensas?

Lucifer observó el desastre que había por todas partes.

Suspiró.

—En lo mucho que voy a extrañar este lugar... Pero sé, de alguna manera, que todo estará bien. Madre Tierra al fin descansará... Ya no sufrirá más y...—

De pronto... Lucifer se detuvo cuando sintió algo.

Se quedó inmóvil.

La pequeña luz dentro de su pecho volvió a aparecer. Esta vez lucía más intensa. Levantó lentamente la mirada después hacia el cielo, guiado por una sensación nueva.

Leal lo observó con preocupación.

—¿Qué sucede?

Él no respondió, pero la luz comenzó a extenderse desde él.

Desde lo más profundo de su ser...

Lucifer abrió los ojos con incredulidad cuando la luz atravesó lentamente su pecho, sin causarle dolor. Se elevó frente a él después,  cómo una pequeña esfera, haciéndose cada vez más intensa, más brillante.

Más... inmensa.

Hasta que la oscuridad que los rodeaba pareció retroceder...

Lucifer se puso de pie y su respiración comenzó a fallar.

Leal se levantó junto a él, aún no entendía lo que ocurría. Estaba actuando extraño y eso ya la había alarmado.

—¿Lucifer?

Y entonces... Lucifer sintió aquello que había esperado durante siglos.

Una presencia.

Una paz que reconocía.

✔️ Luzbel. (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora