~*~
Y entonces... todo terminó.
La Vía láctea desapareció.
Las estrellas y los planetas fueron arrastrados hacia la oscuridad y el cosmos entero pareció contener el aliento mientras aquella inmensa fuerza devoraba todo cuanto encontraba a su paso.
El Gran Monstruo Oscuro había cumplido aquello para lo que había nacido...
Había hecho lo que estaba destinado a hacer.
No hubo batalla final, no hubo victoria, no hubo un último ejército capaz de detenerlo porque algunas cosas no están destinadas a ser vencidas.
Solo a llegar a su final.
La Tierra desapareció... y con ella... cada una de aquellas pequeñas cosas que, durante siglos, habían parecido demasiado insignificantes para importar, pero habían importado.
Todo había importado.
Las casas donde alguien había amado, las calles donde alguien había llorado, los hospitales donde alguien había nacido, las escuelas donde alguien había aprendido a escribir su nombre, los campos donde alguien había corrido siendo niño.
Las canciones.
Los libros.
Las fotografías.
Las promesas.
Las guerras.
Los descubrimientos.
Los errores.
Los perdones.
Las despedidas...
Todo aquello que los humanos habían construido con sus propias manos, todo aquello que habían destruido, todo aquello que habían vuelto a construir, y las almas... Las almas fueron llevadas consigo.
Algunas encontraron paz después de haberse arrepentido, otras se marcharon sin arrepentirse jamás, unas nunca llegaron a comprender lo que estaba sucediendo o comprendieron la verdad demasiado tarde. Muchas se aferraron al miedo hasta el último instante o aceptaron el final. Hubo quienes simplemente cerraron los ojos y se dejaron llevar. Cada una tuvo su propia despedida, porque incluso ante el final... los humanos siguieron siendo humanos.
Imperfectos.
Contradictorios.
Capaces de amar y de odiar.
De construir y destruir.
De equivocarse y volver a intentarlo.
Madre Tierra se despidió de ellos de la misma manera en que había vivido junto a ellos, con amor, con dolor...
Con ira.
Había sido herida incontables veces, había soportado sus guerras, incendios, ambición e indiferencia, pero también había sentido sus manos plantar árboles, había escuchado sus risas, había alimentado generaciones enteras, había contemplado a madres sosteniendo a sus hijos. A amantes prometiéndose eternidad, a personas desconocidas ayudándose unas a otras sin esperar nada a cambio.
Había visto lo peor de ellos, pero también lo mejor, y cuando finalmente llegó su último instante... no los rechazó. Se despidió de ellos como una madre que, incluso después de haber sido herida por sus propios hijos, todavía los amaba.
Los seres que habían contemplado aquel final permanecieron en silencio, los angeles, los arcángeles, las criaturas antiguas, los que alguna vez habían sido enemigos y los que habían observado a la humanidad desde lejos. Los que habían juzgado y esperado. Incluso aquellos que durante siglos... habían considerado a los humanos una especie débil e insignificante.
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✔️ Luzbel. (Completa)
Ciencia FicciónSoy Lucifer. Me pueden llamar como quieran; "Satanás", "El Diablo", "El Demonio"... La verdad es que me tiene sin cuidado el nombre que usen. Sabré que, si lo usan, es para nombrar al mal. Incluso a su propio mal. Mucho gusto, mi nombre es Lucifer...
