Todo empezó con una duda que trajo una posibilidad.
Después apareció la sorpresa, también la curiosidad.
Entonces llegó la incertidumbre: un quizás, un... ¿podría ser?...
¿Realmente el amor iba a conocer?
Con los meses esa posibilidad creció y dio paso a la certeza,
y, poco a poco, tal vez queriendo, tal vez sin querer, se filtró la ilusión.
Le acompañaba el miedo, pero también la esperanza y la determinación.
Esperanza de que todas esas emociones condujeran finalmente al amor,
determinación de no permitir que mis traumas e inseguridades vencieran...
Y finalmente mi primer amor llegó.
Tímido al principio, con fuerza, tenacidad y pasión después.
Con el tiempo la rutina se instaló. Silenciosa, cómoda, tranquila.
Poco a poco, sin pedir permiso, la pasión se fue apagando lentamente,
como se apaga el fuego cuando no queda nada que lo alimente.
Creí que, con esfuerzo, constancia y, sí, también algo de suerte,
el amor y la rutina convivirían en perfecta armonía eternamente,
y que la felicidad que tanto anhelaba por fin llenaría mis días.
Pero un día la traición apareció. Cruda. Descarnada. Cruel...
Y todo se transformó. Mi mundo entero se desmoronó.
Llegaron la confusión, la incredulidad, el caos y la incomprensión.
El asombro, el "¿por qué?" y la tristeza barrieron todo a su paso.
Vacío, desesperanza y desolación arrollaron y pisotearon sin piedad
Cada rincón, cada recuerdo, cada emoción con esmero y devoción cuidada.
Sólo quedaron ruinas, desesperación y dolor. Profundo. Sordo. Hueco...
Mi mente se quebró. Mi corazón se desgarró. Mi alma, apenas sobrevivió.
La felicidad que por fin creía posible, se desvaneció una vez más en cenizas,
Que se filtraron entre cada grieta, cada rendija, cada agujero formado,
Y de nuevo tuve que enfrentar lo que una vez pensé haber dejado olvidado.
Durante un tiempo dudé, luché entre intentar las ruinas apuntalar,
Reconstruir de algún modo lo perdido o renunciar a lo vivido y continuar.
Hoy ya no importa, nada tiene sentido: sueños, esperanzas, ilusiones,
Una vida feliz, un corazón lleno, un alma con emociones...
Cuando todo pierde el sentido, no tiene sentido seguir buscando soluciones.
Sin expectativa, sin ambición, sin ilusión, no hay sufrimiento, pena ni dolor.
Sólo queda ver pasar el tiempo y sobrellevar la espera...
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Poemas
PoésiePensamientos, sentimientos e impresiones vividos en distintos momentos de mi vida
