(Narra Mariano)
La re concha de tu madre. Después me dice histérico a mí. Ni siquiera entiendo porqué ese enojo repentino, ¿Tan malo es que chape con una mina? Encima estaba re buena Micaela. Pero Castel la tenía que cagar, loco, la recalcada concha de tu hermana.
— Me voy a mi casa.— le dije a Castel mientras caminábamos por la calle a las cinco de la mañana. Hacía un frío de la puta madre.
— Bueno.— me respondió. Re cortante. ¿Qué carajo le pasa? Ni que fuese un crimen chapar con esa piba.
Seguimos caminando por varios minutos sin que me diga ni una palabra. Yo estaba, tipo, por hacer malabares para que Castel se desenoje.
— Bueno— suspiré cansado —, llegamos.
— Llegaste.— me corrigió. ¿What?
— ¿No te vas a quedar a dormir?— rodó los ojos y me miró.
— Marian, no sé que es lo que nos está pasando, cada vez estamos más separados, por si no te diste cuenta— asentí —. Yo creería que lo mejor sería que nos alejemos por un tiempo, ¿No lo creés?— asentí inconcientemente. ¿Qué pendejada me estaba diciendo ahora? No quiero que nos alejemos. No me gusta alejarme de las personas que quiero.
— Castel, no sé qué es lo que te está pasando. Pero si esa es tu decisión, la respeto.— le aclaré.
Por un lado, esto me dolía, pero no ese dolor, onda, cuando te separás de un amigo y bla bla, éste era un dolor más fuerte.
Me dirigí hacia la puerta de mi casa, miré detrás mío y Castel se estaba yendo. Hijo de puta, los amigos no hacen eso, no dejan a uno sólo porque están con otra mina. Y para colmo, ni era mi novia.
Volví mi vista hacia la cerradura y abrí la puerta, entré a mi casa y fuí directo a mi cama a dormir, estaba cansadísimo. Me saqué toda mi ropa y quedé semidesnudo, en bóxer's, me tiré de cara a la cama y me dormí.
(...)
— Yo sé que vos querés— me decía con su voz ronca y a la vez excitada —, sé que los dos queremos.— me susurró al oído. Éste chabón me re puede.
— Sí. Si quiero.— le susurré. ¡Dale, garchame de una vez, chabón!
— ¿Qué querés?— me preguntó. Hijo de puta.
— Que me garches, boludo. Garchame de una vez, estoy cansado de esperar tanto.— mi erección en aquellos bóxer's rojos se hacía cada vez más grande.
Me la apoyó.
— ¿Lo sentís?— me preguntó. Alta pija, Castel. — Así estoy por vos, Marian.
Me lo rozaba una y otra vez por la pierna, hasta que decidí darme la vuelta.
— Garchame.— directo, siempre.
Me bajó mis bóxer's mientras el se bajaba los suyos. No aguantaba más, metémela, Castel, dale.
Comenzó a rozármela por el orto. Gemí.
— Te gusta, ¿No es así?
— Me encanta.
Me desperté todo transpirado y con mi garcha apuntando al sol. ¿Qué mierda con mi sueño? ¿Yo y Castel? ¿Garchando? Agh, seguro estoy flasheando.
Me levanté y me dirigí al baño. Me saqué los bóxer's que estaban por explotar, más o menos. Pija de mierda. Abrí la ducha y comenzó a caer el agua por mi cuerpo desnudo, bue, re descriptivo era el chabón.
Después de terminar de bañarme, y que mi pija se calme, obvio, bajé a desayunar. De repente sonó mi celular: Castel.
— ¿Qué pasa?— le dije con la boca llena, estaba comiendo una acelga, ¿Quién osa interrumpir mi desayuno?
— Perdoname, eu— ¿Qué caraj...? ¿Estaba llorando?
— ¿Estás llorando?
— No, estoy meando por los ojos, ¿Qué te parece?
— Dos cosas: 1) Es imposible mear por los ojos. 2) Me parece que estás llorando.
—¿Podés venir? Un ratito.— me suplicó.
— Que paja, boludo, venite vos.— le respondí.
— Es muy temprano— bostezó.
— Castel.
— ¿Qué?
— Son las cuatro de la tarde, venite vos, o nada.— se escuchó un quejido de parte suya.
— Ahora voy— bufó.
— Traé comi...— me cortó. Dale, yo quería comida, bue, que se mate.
Me dirigí al sofá y me tiré a ver tele. Nah, mentira, no veo tele desde el año cuatroscientos antes de Cristo. Me puse a revisar twitter, ochenta millones de notificaciones. Me traje un poco de comida y me puse a leer los tweets de mis seguidores.
(...)
WhatsApp de Castelcito Ekizdeh.
Castelcito Ekizdeh: Estoy llegando.
El messi de beraza: ¿Te aplaudo?
Castelcito Ekizdeh: .
El messi de beraza: Ya salgo, bancá.
Castelcito Ekizdeh: Bueno.
Salí a esperarlo afuera del edificio. Unos cuantos pibes vinieron a pedirme fotos y eso.
Cuando Castel se venía acercando me dí cuenta que es... ¿Cómo decirlo...? ¿Lindo? Bue, re gay era el chabón. Pero, posta, estaba re lindo ese día.
— ¿Me vas a dejar pasar?— me sonrió. Esa sonrisa. La puta madre.
— No— lo jodí —, ni a palos, ¿Quién sos vos?— me miró con una cara de pokerface impresionante y me tenté mal.
— Dale, pelotudo.— me suplicó, por así decirlo. Lo dejé entrar.
Entramos a mi departamento y lo primero que hizo fue ir directo a la heladera. Esos son los amigos verdaderos, según la NASA, bue, re pelotudo era.
Pasó como dos o tres horas, nah mentira, media hora y Castel se estaba muriendo de sueño.
— Che.— rompí el silencio.
— ¿Que?
— So.
— Bue.— me reí un poco.
— ¿Querés irte a dormir un rato?— le pregunté. Hizo un raro sonido y me miró —. En serio, boludo, andá.
Se levantó del sofá, con toda la paja y se fué a mi cuarto.
Unos cuantos minutos después escucho que se caga de risa solo. ¿Qué onda éste?
Me dirijo hacia él y abro la puerta. En ese momento veo que tiene mis bóxer's color rosa hombre.
— ¡Lucas Ignacio Castelnuovo Nadler! ¡Soltá ya mis calzones rosa hombre!
ESTÁS LEYENDO
Dreams |Castondar| CANCELADA.
FanfictionSueños. Nada más que sueños. Jamás pensaron sentir algo como esto el uno por el otro. ¿Quién había dicho que el amor era fácil? Y más si a veces creés que no es correspondido. -Lenguaje Argentino. -Tiempo actual. ->se prohíbe cualquier tipo de copia...
