Capítulo 7 - Clases

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-Gabrielle, levántate -Madeline sacudió el cuerpo de su amiga hasta que hiciera movimiento alguno.

-¿Qué hora es? -preguntó medio dormida.

-¡Cinco de la mañana! -gritó emocionada-. ¿Sabes qué significa?

Gabrielle estrelló su rostro con la almohada e intentó soltar un grito.

-Ni me digas, por favor -susurró.

-¡Primer día de clases! -chilló.

Se sentó en la orilla de la cama, bostezando y estirándose para poder despertarse por completo. La idea de estudiar, hacer trabajos, o todo lo relacionado con la escuela no le agradaba. Las clases en la ciudad eran divertidas, ya que sólo enseñaban bromas, hechizos y cómo ser malvado.

-No sé por que estás contenta -reclamó cansada.

-A veces pienso que tu cabeza está en otro lugar Gab -dijo sarcástica-. No es normal que te distraigas o digas cosas sin sentido. Estoy así por nuestra misión, ¿la recuerdas?

Madeline solía ser dura con Gabrielle aún cuando sabía que como cualquier persona, ella se sentía mal o herida.

-La recuerdo, Mad, no tienes que repetirmelo a cada rato -bufó cruzándose de brazos.

-Estaré en el cuarto de los chicos, báñate y cambiate -sonrió con falsedad, saliendo de la habitación.

[...]

Después de una hora, Gabrielle partió de su recámara para alcanzar a sus amigos. Tocó la puerta varias veces sin conseguir respuesta, y escuchó pisadas provenientes de su lado izquierdo.

-Los estaba buscando -dijo volteando a ver a un chico de estatura alta, sonrisa encantadora y mirada hipnotizante.

-No soy quiénes pensaste -dijo vacilante.

-Lo siento, te confundí con mis...

-Amigos -la interrumpió-. Soy Chad, hijo de Cenicienta y el príncipe Encantador.

Ya entiendo por qué tu aspecto, pensó.

Se quedó admirándolo de pies a cabeza, hasta que una chica de cabello ondulado se les acercó.

-Oh, eres tú -dijo con cierto desagrado.

-¿Te conozco? -preguntó Gabrielle.

-No, eres nueva. Soy Audrey, hija de la Bella Durmiente, ¿y tú... ?

-Gabrielle, hija de Gothel -se presentó educadamente.

Audrey fingió ignorarla mientras miraba al descendiente de Cenicienta.

-Jane nos busca -dijo sonriendo-. No deberías hablar con este tipo de personas Chad, suelen ser traicioneras.

-Ya veo -Gabrielle aclaró su garganta-, eso lo dices cada que una persona es mejor que tú -sonrió-. Día familiar, acusaste a Mal por hacer dormir a tu mamita.
Audrey abrió los ojos indignada, ya que sabía muy bien lo que había hecho ese día.

-Abuela, no deberías hablar con este tipo de personas -susurró-. Suelen hacer que te quedes dormida.

-¡Gabrielle! -el grito de Lucio distrajo a la rizada.

-Nos vemos luego, princesa de las mentiras -finalizó la conversación.

Cuando por fin ya estaba con sus amigos, la joven de cabellos morados se les acercó para indicarles sus clases del día. El grupo se separó, quedando Madeline con Grayson en el A y Gabrielle con los gemelos en el B.

-Evie los llevará a ustedes a su salón -les dijo a los tres chicos-. En un momento vendrá.

Asintieron sin prestarle mucha atención.

[...]

-Su primera clase es con el hada madrina -sonrió la descendiente de la Reina Malvada.

-¿Por qué? -bufó Lucas cruzado de brazos-. Se ve aburrida con tan sólo verla.

-Ejem -lo interrumpió-. Escuché eso.

Lucio se burló exageradamente, haciéndole muecas y gestos a espaldas del hada.

Los tres entraron al salón, topándose con más de cinco adolescentes tirándose bolas de papel. En un rincón se encontraba Carlos leyendo un libro atentamente, sin reclamarles o ponerles atención a los demás.

Gabrielle sintió una fuerte punzada en el corazón al recordar lo que sus amigos le habían dicho.

Carlos la había cargado en brazos. Y él mismo le dio consuelo en vez de que su propia mejor amiga -casi hermana- lo hiciera.

-Están aquí para aprender a comportarse en el exterior -mencionó el chico-. Haré dos preguntas a dos afortunados y tendrán que contestarme correctamente.

Todos se mantenían callados, mirandose entre risas.

-Lucio -dijo Carlos-. Si vas por la calle y de repente ves a una niña queriendo bajar una manzana de un árbol alto, ¿qué harías?

El gemelo encogió los hombros.

-Dejarla ahí.

Carlos negó.

-Gabri... elle -susurró.

La rizada maldijo en sus pensamientos.

-Si encuentras a alguien cercano a ti llorando por algo que sabes que le importa o le hiere, ¿tú haces... ?

Los mellizos voltearon a verla sonriendo y esperando una respuesta digna de una nueva villana.

-Me acerco a él o ella y trato de hacer lo posible por ayudarla -contestó apenada.

-Exacto -sonrió-. Gracias, Gab.

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Esperamos les guste.

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⏰ Última actualización: Dec 14, 2015 ⏰

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Descendientes, regresa la maldad.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora