Capítulo 18

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La mañana siguiente, Helena se despertó por el ruido del despertador. Estaba tumbada en la cama con una manta encima. ¿Qué había ocurrido la noche anterior? ¿Por qué estaba tapada con una manta y no dentro de la cama que sería lo lógico?

Lo último que recordaba es que sus dos amigas se habían presentado a su casa con el maestro Luís. Después de que se colase una araña en la habitación y Nicki la sacara, Luís y ella se habían quedado solos. Habían estado hablando durante un buen rato hasta que volvieron a entrar Nicki y Rose. Helena no recordaba por qué. Ella y su maestro siguieron hablando y desde ese momento ya se le fue imposible recordar nada más.

Sé levanto de la cama, apagó el despertador y se fue a lavar la cara para aclarar las ideas. Aprovechando que se encontraba en el baño, se lavó los dientes y salio rápidamente para vestirse. Entre una cosa y la otra, se le había hecho tarde.

Cogió una blusa blanca y unos shorts y se los pusos (tuvo sus complicaciones a causa de la pesada escayola que tenía en la pierna). Se puso un cinturón marrón y un collar con un búho para complementar el conjunto y se miró en el espejo. 

Hoy estaba de buen humor así que decidió probar una cosa que había visto en muchas amigas pero que ella nunca había hecho: Se puso la blusa por dentro de los shorts. ¡Mucho mejor! 

Por último, se puso una sandalia en la pierna no-lesionada y bajó a desayunar.

-¡Hola mamá! -DIjo Helena una vez a bajo dándole un beso.

-¿Has bajado tu sola? -Dijo la madre contenta del estado de ánimo de su hija. Y añadió: -¡Al final sabrás correr y todo! He preparado tostadas. Coge si quieres, si no también tienes cereales, fruta... Ya sabes, lo de siempre. ¿Quieres que te prepare un café?

-¡Gracias mamá! Hoy provaré una de tus tostadas, ¿has preparado también melmelada?

-Si cariño, de moras. La tienes en la mesa.

-Mmm... ¡Que rica! -Añadió Helena antes de sentarse en la mesa. Normalmente siempre desayunaba una pieza de fruta, pero hoy se sentía de muy buen humor y decidió probar las tostadas de su madre que, segun su hermano y su padre, tan ricas estaban. Además, decidió ponerse melmelada. Hizo un bocado y... ¡Si que eran buenas!

-¿Por fin te decidiste en probarlas? Por la expresión que veo, me parece que te han gustado. -Dijo el padre de Helena que acababa de bajar también. Se aproximó a su hija y le dio un beso. -Buenos días.

-Buenos días papá, -Sonrió Helena. -¿Por qué no me dijiste que eran tan buenas esas tostadas? Las querías todas para ti, eh...

-¿Estáis hablando de mis tostadas? -Dijo la madre con dos tazas de café en las manos, una para la hija y una para el padre. Se sentó junto a ellos en la mesa y cogió una tostada y se la llevó a la boca. -Mmm... ¡Si que me ha salido rica, hoy! 

-Hoy no, siempre. -Dijo el padre mientras le daba un beso y cogía su taza de café.

-Bueno papis, me voy a colegio o haré tarde. -Dijo Helena levantándose. -¡Nos vemos!

-¿Y el café?

-Lo siento mamá. No tengo tiempo. Si te lo quieres tomar tu... 

-No, no. Da igual. Pasatelo bien y no olvides estar en casa a las 19:00h. Viene la abuela a cenar. ¡Adiós!

Helena se despidió con un gesto con la mano y se fue a buscar el bus. En cuando subió se sentó en el único sitio libre que había. Llegó al colegio y se encontró con Rose y Alex hablando. En cuando ésta la vió, se despidió rápidamente de su novio y se fue en busca de Helena.

-¡Helena! ¿A qué no te lo crees? Nicki se ha quedado en el hospital también. -Dijo un tanto divertida.

-¿En el hospital? ¿Por qué? -Se sorprendió Helena. 

-La picadura de la araña... ¿No te acuerdas? -Helena negó con la cabeza. -Bueno, ahora te lo cuento. No es nada grave, hoy mismo le dan la baja.

-Ah bueno.. .¡Que susto me habías dado! -Dijo Helena aliviada y las dos empezaron a reír. Se dirigieron a la clase. Mates. 

-Ve entrando tu que yo tengo que ir al baño un momento. -Dijo Rose una vez llegaron delante de la puerta. Helena asintió y entro. 

-Hola.. -Le dijo un Luís sonriente. Era el único que se encontraba en la clase. -¿Qué tal dormiste esta noche?

*NARRA LUÍS"

Estaba repasando con Helena sus deberes cuando de golpe ella se levantó, cogió sus muletas y grito:

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAH! Una araña...

Al oír la palabra araña me dio un vuelco en el corazón y inmediatamente me subí a la mesa en donde estábamos trabajando. ¡Una araña no! Con la fobia que les tenia yo a los insectos... Y tenía que aparecer uno. ¡Y una araña nada menos!

No pasaron ni cinco segundos que se abrió la puerta y aparecieron Nicki y Rose, las amigas de Helena. Observaron durante un momento la escena, y empezaron a reír a carcajadas.

Nicki cogió la araña y se la llevó diciendo que sería su nueva mascota.... ¡Estaba loca! ¿Cómo va a tener una araña de mascota? Hay que ver...

Una vez solos de nuevo, retomamos los deberes. Estubimos haciendo deberes casi una hora, yo veía en los ojos de Helena que se estaba a punto de caer dormida, pero no dije nada.

Entonces entraron otra vez sus amigas. Esta vez entro priemero Rose mientras que Nicki se quedaba en la puerta.

-A Nicki le ha picado la araña. Tiene la mano muy inchada. Nos vamos en el hospital, tu madre nos acompaña. -Añadió esta última vez dirifiéndose a Helena. -Solo era para que lo supiérais. ¡Hasta mañana!

Se fueron  y oímos el ruido del coche que salía del aparcamento y se marchaba rápidamente. 

-Cuéntame un poco de tí... -Me pidió Helena ya casi con los ojos cerrados. No es que fuera tarde, pero llévabamos toda la tarde haciendo deberes, y teniendo en cuenta que ella no era de estas a las que le gusta el colegio, claro estaba que tenía sueño.

-Bueno, pues tengo una hermana, pero estos días se ha ido a Toulusse para ver a su novio... -Le empecé a contar un poco sobre mí, pero enseguida cayó dormida. La cogí en brazos, la deposité en su cama y la tapé con una manta que encontré en un estante. Le dí un beso en la mejilla y añadí: -Y que te quiero. 

Un amor posible [PAUSADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora