Ya no hablaba mucho con él. Pero cuando se veían había una especie de química que se sentía por los aires. Ella no buscaba escribirle tanto, una mujer no debe demostrar su interés y era cuando él le escribía, con palabras dulces, mil cosas bonitas.
Es tan distante.
Una tarde se vieron en el gimnasio, ella no esperaba verlo pero él le guiñó un ojo, y con la boca a medio lado le hizo señas para que se acercara. Ja, en seguida voy a ir. Ella se quedó en su lugar y el volvió a hacerle señas. No vas a ir. El vió su actitud y se quedo pensando un momento.
Dejó las cosas en un asiento cerca de la máquina en la que hacía ejercicios, y caminó hasta ella.
¿Qué hace? Llegó y la miró detenidamente.
- Parece que hoy estas muy concentrada en tus ejercicios. Te ves muy atractiva cuando estás así.
Alzó sus cejas un poco y sonrió coquetamente.
- Sí -contestó- la rutina de hoy es algo fuerte.
Eso, hazte la dura.
- ¿Estás molesta por algo?
¿Qué?
- No, ¿por qué?
- No, solo pregunto. Y, dime, ¿tienes planes para hoy?
- Sí. Tengo que estudiar un montón de cosas. El plan de esta noche no es tan divertido.
- y después de estudiar ¿quieres hacer algo conmigo?
¿¿¡¡contigo!!?? ¿Qué hago? ¿qué hago?
-Mmm... si quieres me llamas a eso de las 8 y si estoy desocupada, pues vamos.
- Listo. Así va a ser.
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20
Novela Juvenil"Solo quiero revelarte lo que ocurre en mi mente. Sin tiempo ni espacio." El drama de una mujer que pisa los escalones de la adultez.
