Capitulo 4...

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Nos fuimos a la pista, pusieron una música lenta, Damien me pego a su cuerpo, podía sentir sus músculos rosando mi cuerpo. Asiendo que sintiera una extraña excitación lo que me faltaba que los dos hermanos me gustaran, no podía ser, puse mi barbilla en su hombro, aspire su aroma, que bien olía su colonia y el, mire asía enfrente y me encontré con Alexander y Rebeca bailando muy pegaditos, ella lo tenia muy abrasado, veía que el tenia su mano muy cerca de sus muslos, lo mire a la cara y el me estaba observando.

Aparte mi mirada y mire el bello rostro de Damien, el cual me sonrió, mire sus labios, como se sentiría besarlos, no pude detener, puse mis manos en su cuello, me lamí los labios, dándole a saber que quería que me besara, se inclino y roso sus labios en los míos, suspire de placer, lo atraje mas asía mi lo cual iso que el soltara una carcajada, me beso profundamente, abrí mi boca para que deslizara su lengua adentro, fue bajando sus manos asía mi cintura y me apretó mas asía su cuerpo, empezaba a sentir su excitación, lo cual incrementaba la mía.

No podía estarme pasando esto, primero Alexander y ahora Damien, aunque eran iguales de atractivos y que eran hermanos, eran totalmente diferentes, Alexander era rudo y Damien dulce en los besos, en lo demás quien sabe, me entraron las ganas de que me hiciera el amor, el separo sus labios de los míos y me sonrió, seguíamos bailando, a cada paso podía sentir como su erección presionaba mi abdomen lo que lo hacia una agonía, quería que me poseyera y me hiciera suya, ya casi se acababa la canción, cuando Damien agarro mi mano y me condujo lejos de la pista, entramos a la casa y subimos unas escaleras, caminamos por un extenso pasillo asta la ultima habitación al entra mire que era amplia había una cama enorme en el centro tenia unas cobijas de un azul rey.

-Esta era mi habitación antes.

-Esta muy bonita-le sonreí.

-Nunca antes había traído a una mujer aquí.

-En serio soy la primera?

-Si-sonrió- yo no soy la clase de chico que se lleva a cualquiera a la cama.

-Me imagino se ve que eres muy lindo, aunque en las revistas se diga lo contrario.

-Tu sabes que en la mayoría no dicen la verdad.

-Si lose-me reí-. Es una habitación muy amplia.

Me acerque a el y nos empezamos a besar, me fue acercando a su cama, sentí como agarraba mi vestido y los subía asta mis caderas, me empezó a acariciar los muslos, asiendo que me estremeciera, gemí de placer al sentir su mano rosando mi sexo, desabrocho mi vestido y este callo al piso, Damien se quito el saco del esmoquin y desabroche los botones de su camisa, mire su torso bien marcado, baje mi mirada a el pantalón se podía distinguir, su gran erección, se desabrocho el cinturón, el botón y bragueta, le ayude a bajarse el pantalón, vi el bulto que aprisionaba el bóxer, me acosté en la cama, se acerco y con sus muslos abrió mis piernas.

Se situó en medio de ellas, me quito el sostén, su boca descendió asta uno de mis pezones, el cual roso con la lengua y con los labios, asiéndome gemir, que bien sabia hacer esto, sus manos descendieron a mis bragas las cuales me quito, ya estaba totalmente expuesta a el, lamio mis pezones por turnos, asiendo que me estremeciera mas, se separo un poco de mi, agarro su pantalón y saco un paquetito plateado, lo puso a un lado de mi cara y me beso, su mano descendió asía mi sexo, me empezó a acariciar con la palma de su mano, con su dedo acaricio mi clítoris, estaba tan excitada, lo quería ya en mi interior, podía sentir los espasmo del orgasmo, se detuvo y vi como se bajaba el bóxer liberando por fin su erección.

La cual me dejo sin aliento, era una de las mas grandes que había visto en mi vida, lo cual me iso tragar saliva y hacer que me excitara de solo pensar que en unos segundos todo eso estaría en mi interior, vi como rasgaba el paquetito y se colocaba el preservativo, agarro una de mis piernas y la puso en su hombro y luego agarro la otra y la puso en su otro hombro, esta postura asía que quedaran mis rodillas a la altura de mi cara, lo que me gustaba, sentí como ponía su erección en mi entrada, suspire, aquí viene, agarro mi cintura y se introdujo en mi interior asiendo que gimiera.

Entre dos Hermanos©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora