Camila

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Ingresó al salón que se encontraba a oscuras y se dirigió hacia el final del pasillo iluminado, cuando llegó, tomó asiento frente al indomable instrumento e inmediatamente, en el rostro de la muchacha se dibujó una mueca de picardía porque tanto él como ella eran conscientes de quién tenía el poder a partir de ese momento. Entonces, todos sus sentidos se agudizaron, permitiendo así que, cualquier tipo de distracción se extinguiera, su objetivo ahora estaba centrado en ella misma, en ella y su amado piano.  Apretó sus nudillos con fuerza, esperando el satisfactorio sonido que le producía aquella acción. Colocó sus frágiles dedos sobre las teclas y mientras el inmenso telón rojo ascendía, dejando al descubierto los rostros de aquellos que impacientes la esperaban, sonrió ante el conocido ritual y sentenció para sus adentros: "Este es el arte que me complementa de pies a cabeza, con cada nota, con cada tecla."












Este texto está dedicado a una amiga, de quien espero que, en algún momento de su vida pueda convertirse en la protagonista de su propia melodía.





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