Unos ojos azules, claros, y dolidos miraban Invernalia desde lejos. Eran los ojos de los Tully y el hombre que cabalgaba a su lado los reconocía. Eran los ojos de su madre. Sansa era una imagen más joven y quizás más guapa de Catelyn. Pese a ser una Tully por fuera, tenía el carácter de los Stark, la fiereza del norte. Al fin y al cabo era hija de Nedd Stark. "El norte recuerda" le había dicho Varys la última vez que se había visto. Y allí al lado de Sansa entendió el sentido completo de esa frase que se había convertido casi en el lema de la joven.
La última vez que Sansa había visto Invernalia fue cuando la abandonaba camino de Desembarco del Rey. En aquel momento no era más que una ilusa niña a la que el príncipe Joffrey había encandilado. Desde pequeña su sueño había sido llegar a reina y veía como en un futuro no muy lejano se iba a cumplir. Pero ya no quedaba nada de aquella chiquilla inocente. En el Nido de Águilas de dió cuenta de que tenía que luchar en honor a su familia. No sabía si alguna vez volvería a ver a Arya o a Jon su medio hermano que estaba en el Muro. Incluso cabía la posibilidad que ellos también estuviesen muertos. La única familia que le quedaba era un primo malcriado que heredaría el Nido, y no podía considerarlo siquiera un apoyo.
- Sansa, querida, debemos proseguir. No sería recomendable que nos cayera la noche por el camino. Además no es bueno hacer esperar a Lord Bolton.- le dijo Meñique desde atrás, mientras hacía avanzar su caballo para emprender la marcha.-
-Por mi pueden esperar lo que quieran. Son unos traidores. Robb confió en ellos y así se lo pagaron. -le respondió la joven molesta, azuzando al caballo para alejarse de él y ponerse la primera de la comitiva. Querían que la vieran llegar orgullosa. Aquel castillo era suyo, y todos los demás eran unos traidores.
Petyr prefirió no seguirla. Sabía que los Stark eran tercos como mulas. Y sinceros. Debería recordarle a Sansa antes de marcharse, que si quería mantener esa linda cabecita más le valdría mantener la boca cerrada. Ramsay Bolton no tenía fama de ser muy misericordioso precisamente.
Tras una hora cabalgando al fin alcanzaron las puertas de castillo. Un nudo se formó en el estómago de Sansa. La última vez que se abrieron ante ella, su hermano Bran se debatía entre la vida y la muerte, su madre, Robb y Rickon se despedían de ellos y su padre cabalgaba a su lado. Ahora ya no quedaba nadie. El castillo que en sus recuerdos era un sitio alegre y lleno de vida, se mostraba a sus ojos oscuros. En el centro del patio donde había visto a sus hermanos por última vez ahora estaban ellos. Lord Bolton, su mujer y su hijo Ramsay que ,pese a ser un bastardo al igual que Jon, había conseguido cambiar su apellido Nieve por el de Bolton.
Un caballero con el emblema de hombre desollado la ayudó a bajar. Mientras bajaba notó como un criado sucio y harapiento se movía por detrás de los Bolton. Escondiéndose. Huyendo de ella. En su huida el criado le dedicó una mirada furtiva. Esos ojos. Theon, pensó la pelirroja. No podía ser. Theon Greyjoy , el asesino de sus hermanos pequeños, estaba muerto. Lo mataron los Bolton, o eso le habían contado. La mano de Petyr en su hombro le hizo volver al mundo real. Y camino conducida por él hasta donde la esperaban los Bolton.
-Lady Sansa, es un placer veros y teneros como nuestra invitada.-Exclamó Roose Bolton, un hombre de la edad de su padre, alto, canoso e imponente. Un traidor, pensó ella en su mente.- Permíteme que os presente a mi mujer Walda Bolton, nieta de Walder Frey.
Una chica rechoncha que no llegaba a los veinte años se acercó a Sansa con una sonrisa, cogiéndole de las dos manos.
-Me alegró mucho saber que vamos a ser familia. Este es un sitio oscuro y aburrido para una mujer cuando está sola. Espero que lleguemos a ser buenas amigas. Podéis llamadme madre si gustáis.- Le dijo a Sansa con completa sinceridad.
-Será un placer ser vuestra amiga-le respondió con una sonrisa fingida la Stark. La muchacha no parecía ser culpable de las muertes de su familia. Y compartir lecho con Roose Bolton no era el sueño de ninguna joven, pero Sansa no podía obviar su apellido y sus orígenes. Para ella todos los Bolton y todos los Frey eran traidores, y se merecían lo peor.
-Veo que tendré que presentarme yo mismo- dijo un chico de veinte años,moreno que avanzó hasta ponerse a la altura de Sansa. Al escuchar la voz, casi con miedo, Walda se alejó, dejándola sola. No había ni rastro de Petyr y Lord Bolton.- Soy Ramsay Bolton, vuestro prometido. Y no tengo palabras para expresar la alegría que me provoca que os convirtáis en mi esposa. - El joven cogió una mano de Sansa y se la llevó a los labios.
-Es un placer también para mi.- Sansa se obligó a mentir. Había algo raro en Ramsay. Noto sus ojos azules mirándola y le correspondió la mirada. La sonrisa que le dedicó el joven se le quedó guardada en la memoria. Era una sonrisa macabra.
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Cuando Bella conoció a Bestia
FanfictionTras escapar de Desembarco del Rey, y del control de los Lannister, Sansa respiraba tranquila por primera vez en años. Ya no temía decir algo que disgustase a Joffrey y que este mandase a sus fieles capas blancas tras ella. Ya no sólo estaba lejos...