Con mi querida amiga, hermana, confidente, mi casi todo. Sí había dicho que era infortunio, me retracto.
Me mira sorprendida y me abraza fuertemente, la última vez que la había visto; fue la mañana en la que amanecí en el bosque y le había contestado de mala manera, me sentía de peor amiga en todo el mundo, ella había estado por fuera de la mansión todo este tiempo, y yo simplemente no me había molestado en preguntarle a Byron, sobre mi mejor amiga desde que los Wells, «mis padres humanos» me habían adoptado.
—Diane! —gritó.
Me separo un poco de ella para poder verle la cara y al instante se me salen las lágrimas.
—Natalia, te he extrañado y necesitado tanto —murmuré entre todos mis sollozos.
—Yo también -—sentí como sé caían las lágrimas de nata, y me empapaba mí blusa.
Realmente la había extrañado, tal vez, no lo había pensado, trataba de no pensar en ella porque me daba tristeza saber que le había contestado de mala manera.
Caminamos juntas a mi habitación para poder hablar tranquilamente, y cuando entramos, lo primero que hace es volverme a abrazar; me siento segura y tranquila en los brazos de Nata, le dedico una tierna sonrisa y nos sentamos en la cama.
Empezamos a hablar animadamente de como fue su experiencia por fuera del país, luego varios años sin viajar y me cuenta que es fue algo muy bonito, ella me cuenta que todo este tiempo había estado en Rusia...
—Así qué ya tu proceso de transformación comenzó —inquirió.
—Sí —respondí.
—Y ¿Cómo es todo eso? —preguntó con gran curiosidad en su voz.
—Es complicado —afirme.
Cierro los ojos fuertemente y respiro profundo, el tan solo pensar en la transformación me pone exhausta.
—Me imagino que ya sabrás de lo del ritual —farfulló.
—Sí, acompañame a buscar a Byron, necesito que me responda unas preguntas que tengo para él —dije parandome de la cama.
Ella solo me da un asentimiento de cabeza y me acompaña; salimos juntas al jardín y ella corre a los brazos de su amado, duran unos largos segundos abrazados y luego me miran, ambos con una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Puedo saber cuánto tiempo estuve desmayada? —pregunté.
—No te quiero exagerar, pero te diré la verdad, estuviste a cerca de tres días en cama —respondió observándome fijamente.
—Gracias.
Me regalo una sonrisa y luego envolvió en sus largos brazos a Natalia, respiro profundo y camino hacía la mansión.
Me acuesto en la cama, me siendo exhausta, no se porqué pero siento que algo malo va a suceder, o tal vez, todo sea una simple quimera.
Miro hacía el puff y hay un libro... Es poesía, es extraño ya que yo en ningún momento he ido a buscar algún libro, lo abro y empiezo a darle una rápida hojeada y ojeada y descubro el título de uno de los poemas subrayado con tinte roja, me dedico a leerlo:
Espero curarme de ti (•Jaime Sabines•)
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte: es posible: Siguiendo las prescripciones de moral en turno. Me receto tiempo, abstinecia, soledad.
¿Te parece bien qué te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Decido no seguir leyendo el poema y cierro el libro. Lo dejo en la mesita de noche y miro a través de la ventana. Los sirvientes caminan de un lado o otro haciendo lo que no pudieron hacer esta tarde por culpa del sol, suspiro y siento las lágrimas caer aunque me las limpio rápidamente.
Me tiro en la cama y sé me vuelven a salir las lágrimas... Aprieto los ojos fuertemente, me pongo música en los auriculares, suspiro y no sé en que momento me quedo profundamente dormida.
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Terminé de empacar la maleta y se la entregué al encargando, habían pasado ya los dos días en el que me habían hablado del ritual, del cual no me habían explicado nada, a excepción de él del sueño.
Miro por la ventana y observo que ya llegó el auto que nos transportará hasta el castillo, bajo y no le presto atención a los que están hablado los demás y entro al auto, cierro los ojos y recuerdo a Julianne ...
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¡¡¡Hola!!!
Quiero comenzar pidiéndoles mis sinceras disculpas por haberme tardado tanto en actualizar y es que no tenía internet y el instituto me quita mucho tiempo.
Espero que les halla gustado el capítulo, gracias por todo su apoyo.
PD: Antes de que acabe el mes subiré nuevo capítulo.
Besos: Milu. ❤
