Llega el momento en la vida de todo humano y de todo iluminado, de superarse a si mismo, cruzar sus propias barreras, para mis hijos y para mi, ese momento esta aquí, no toma más que una profunda respiración para darse que cuenta que el ambiente esta cargado de la energía que nos converge en la mansión, esperando para alimentarnos.
Más de una vez he pensado que la cacería debe empezar con la primera mirada de la presa, una impresión única, parte inexplicable del proceso de alimento que tanto disfruto y ahora no solo lo saboreo por mi, sino por mis hijos, tan jóvenes y tan hambrientos, que banquete nos espera.
Todos nos hemos retirado a alistarnos para recibir a nuestros invitados, prepararnos para esa importante primer impresión que hipnotice a los bocadillos que nos honran con su presencia. Con la sincronía de un reloj que funciona solo de sangre, estamos listos y en una caminata de singular elegancia y cadenciosa lentitud nos reunimos en el vestíbulo del segundo piso.
Juntos, a la par de la música de cuerdas que se fusiona con el beat electrónico, aparecemos al final de la suntuosa escalera, un cuadro hermoso de señorial majestuosidad, seis divinas figuras revestidas de alta costura, con la piel reluciente como terciopelo y la mirada intensa de la luna llena.
Nuestros atractivos huéspedes quedan impresionados y lo transmiten a través de sus fuertes aplausos, agradecidos verdaderamente por la imagen de soltura y gracia que aparece frente a sí, con la fuerza de sus propias almas y que precisamente las reclama.
Victoria toma la palabra y una copa de champagne para dar la bienvenida y abrir oficialmente la temporada.
-Muchas gracias a todos por estar esta noche, en esta, su casa, la mansión D'Enward, y como motivo de nuestro primer brindis, quiero presentar con ustedes a mi más querido y cercano amigo, él ha sido, verdaderamente, mi guía hacia la luz, Ferdinard Laasth- mi nombre retumbo en las paredes y con el, los consecutivos aplausos a mi persona que grácilmente, reverenciaba el gesto.
Después del primer sorbo viene el primer bocado, habiendo concluido su discurso, Victoria y el resto de nosotros bajamos la escalera y nos incorporamos a la multitud, sedientos de ego y preparados para beber.
Era conmovedor a mis ojos ver a mis creaciones al fin hipnotizar a su audiencia, un sueño de parental recelo.
Y aunque no coincido, debo buscar a mi propio propósito, el hombre que quiero puede estar entre los enmascarados, sin duda mi olfato es mi benefactor.
Me detengo a observar, todo se mueve en cámara lenta, muchas miradas sobre mi, pero la profundidad me atrae más, un instinto apenas perceptible me indica que avance hacia el salón posterior, llego suave como el aire y de entre las engalanadas figuras una escultura humana sobresale en el centro de la habitación, acompañado de la luz perfecta, su piel, igual que su esmoquin, resplandece en mis ojos ya extasiados.
Los labios de tierno color, nariz precisa, ojos de topacio, manos de grácil anatomía masculina, porte de divinidad y presencia de ser etéreo, captura mi atención y la mantiene cautiva por minutos que pasan como años, aquel hombre había nacido de entre polvo de oro y se había revestido de virtudes imposibles de ver para los mortales, su espíritu parecía ocupar toda la sala, mi atracción crecía a cada segundo que lo miraba.
Mi parálisis me acerco a lo que un día llamé mi lado humano, enfrié mi cabeza con voluntad de hierro y una estrategia de militar estampa se dibuja en mi mente, no basta mi sola presencia para atraer su atención, claramente su propia aura es lo suficientemente grande para esquivar la mía, habrá que romper su barrera con algo más agresivo, más energético.
Cierro mis ojos y de mi tercer ojo emano un terso humo de éter ocre que danza cadenciosamente, rodeando el aura de mi presa, seduciéndola, penetrándola despacio, introduciéndose hasta tocar su sexto chakra, una punzada bastaría solo para atraer su atención, abro los ojos y su mirada de atardecer ya se posa sobre la mía, una conexión automática, aún antes de tocarlo astralmente él pudo percibir mi acercamiento espiritual.
Nuestras almas casi se tocan a través de nuestros ojos fijos en el otro por momentos, la iniciativa es mutua, nos sincronizamos y caminamos hasta encontrarnos, un choque de energía esta a punto de suceder, mi destino se abalanza sobre mí en un parpadeo infinito.
-Iván VonZauk, no tenia el placer de conocerle señor Laasth- su voz resuena en mis oídos como cristalinas campanas.
-No, al parecer también a mi se me había negado el placer- estrecho su mano con gentil y elegante gesto pero masculina fuerza que compagina a la suya.
Ahora veo claramente la cara del destino, es este dios de mármol a quien buscaba y que se ha presentado en mi camino de manera inequívoca, volteo mi rostro al cielo y al pasado ahora lejano, mi historia comienza hoy.
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Cazador
VampirUna nueva familia asciende, ¿Es el nacimiento de una nueva era oscura? Ferdinand se asegurará de proteger a sus creaciones de lo único que los puede destruir. La ira de otros vampiros.