I stand on the ash of all I've ever loved
Memories of a broken heart
Now I'm alone in the dark.
I know there's a way out when all hope is gone
Find your light in a new dawn
But there's no way to do this on our own.
La habitación de Killian se encontraba inundada por una canción que, para muchas personas les habrían parecido una cargada de dolor, desolación, soledad y otras palabras más que habría definido a la perfección el verdadero carácter del rubio. Sin embargo, para él, que ya estaba más que acostumbrado a escuchar aquel género de música, era algo que relajaba su ser, que se sentía identificado de sus atormentadas letras cuyos significados eran siempre desconsuelo hacia la humanidad o de cosas banales como el corazón roto; al haber sido engañado por la persona que más confiabas; la venganza anhelada por muchos años y el puro odio hacia la sociedad.
Le dio una calada a su cigarrillo y siguió escribiendo en su cuaderno sobre los próximos movimientos que realizaría, no obstante, la puerta de su habitación se abrió y dejó mostrar el rostro de su padre asomarse en el marco acompañado de un rostro medio serio. El hombre cuyo nombre era Frank Larzac caminó hacia el muchacho con gran porte y sonrió sin apartar sus azulados ojos de su hijo mayor una vez que se hubiera quedado frente a frente con él.
—Tenemos invitados, Killian —Comentó su progenitor sin borrar su suave mueca y miró su habitación un poco curioso—. Quiero que bajes, recibas a los invitados y por último que conozcas a su hija, Natalie Desth. Tiene la misma edad que tu. —Sin esperar su respuesta, se dio media vuelta dispuesto a marcharse y antes de que cerrara la puerta por completo, le guiñó el ojo para decirle lo siguiente:— Y baja el volumen de esta tétrica canción que escuchas.
En todo aquel tiempo no había pronunciado alguna palabra y simplemente se quedó observando los gestos de Frank con su apática cara de siempre, pero ya que había acabado de hacer los preparativos, iría a bajo para recibir a los invitados. Dejó a su pequeña libreta a un lado y, levantándose, buscó sus zapatillas para andar en casa; una vez encontrada, decidió apagar el reproductor de CD y finalmente descendió las escaleras ya dispuesto a recibir a su víctima.
En el comedor se encontraba un hombre de negocios junto con su esposa y dos muchachas; una mayor y la otra menor. Su observación fue hacia la hermana mayor, que debía tener su misma edad y cuando esta sintió su displicente mirada, bajó la cabeza con timidez deseando con todas sus fuerzas que él dejara de mirarla por tanto tiempo. Aunque sus deseos no se hubieran realizado, al final decidió por disimular su incomodidad hablando con la persona más cercana: su hermana pequeña.
¡Esta asustada! ¡Pero que pena da!
Múltiples risas resonaron sin control en la cabeza del rubio y sus padres sonrieron al ver aquella escena romántica que les hicieron recordar las típicas películas clichés de romance donde todo iniciaba con una simple mirada entre los protagonistas. Aunque ellos no tuvieron en cuenta de que su propio hijo padecía de: esquizofrenia, trastornos delirantes, conducta homicida, trastorno esquizoide y antisocial, bipolar, trastorno obsesivo compulsivo y finalmente, el síndrome de Renfield. Porque al fin y al cabo, Killian había procurado no mostrar ningún síntoma que le asociara como "psicópata".
—Veo que ya le has agradado a Killian como para que te mire tanto tiempo. —Comento su padre aun manteniendo aquella singular sonrisa en sus labios. Se acercó a su hijo y cuando iba rodear su brazo en el hombro del rubio, este esquivó su contacto físico sabiendo ya sus intenciones desde un principio.
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El canto de la Sirena y la lengua de Serpiente
HorrorHay solo dos tipos de manipuladores que no somos capaces de percibir de entre muchas personas que nos rodean: la Sirena y la Serpiente. ¿Quieres saber cómo identificarlos? ¿Quieres saber qué tipo de trucos utilizan? ¿Quieres saber cómo escapar de en...