1. El Dios Griego

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–¿Que vas a hacer después de clases Mía?–me dijo esa chica de ojos verdes y cabello castaño.

–Nada Paige, ¿porque?– digo mirando a mis pies.

– Pues, te quería invitar a una fiesta que hizo Emi, me imagino que te veré ahí, ¿no? –dijo mirandome con una gran sonrisa, ella sabe que me gusta Emi, pero, ¿porque a ella la invitan y a mi no?, a mi nunca me ha dirigido ni una palabra y eso que estamos en la misma preparatoria.

Ese niño de ojos verdes, me vuelve loca, su pelo café es simplemente perfecto, debe ser tan sedoso, él es la persona mas caliente que he conocido en mi corta vida, hasta su piel no tiene ni una imperfección, él es la perfección reflejado en persona, o talvez simplemente el amor me ha cegado.

–En fin, ¿vas a venir o no?–dijo mientras jugaba con su mechón.

–¡Claro! –dije con mucha emoción, de solo pensar que podré ver a Emi y que hay oportunidad que me hable, es una muy buena excusa para ir.

–Sabía que ibas decir que sí y gracias a tu boba expresión pienso que sólo vas a ir para ver a Emi, no se que le ves, ni que fuera un Dios griego o algo–dijo suspirando.

–Me leíste la mente y para mi el es un ser perfecto–le dije feliz y con una sonrisa de oreja a oreja.

–Si aja, como digas...– dijo ya cansada.

Timbraron para la última hora de clase, entramos al salon y proseguí a sentarme al lado de Paige para no aburrirme porque nos tocaba biología, yo odio biología, se me pasa tan lento. Además, en lo único que me quiero concentrar es en la fiesta, quiero sorprender a Emi.

–Buenos días estudiantes–dijo Carla–lo dijo demasiado lento, que me dio ganas de bostezar, luego de esto comenzó a escribir en el tablero.

–Paige, ¿cual es el porqué de la fiesta?–susurre, ella despegó la mirada de su celular y me respondió.

–No se, pero se que es en la casa de Emi– luego volvió a ver su celular, no tengo quien me lleve, ni siquiera se donde vive Emi.

–Paige, ¿me llevas?– digo mirándola detenidamente, ¿a quién le estará hablando?.

–Claro– dice sin despegar la mirada de su celular.

Sonó el timbre para dar fin al dia escolar, sentí como todo mi cuerpo se tensaba, menos horas para la fiesta, la verdad no tenía un buen presentimiento sobre esto y como siempre me fui con Paige camino a mi casa ya que somos vecinas.

–Paige, ¿qué piensas decirle a tu mamá sobre la fiesta?–dije pensando que le diría yo.

–Que me voy a ir a una fiesta, tu siempre tan juiciosa–dijo con un tono de ternura hacia mi, ella siempre ha sido la de fiestas y la de la popularidad, yo soy mas de quedarme en casa y ver películas viejas, solo somos amigas porque nos conocemos desde pequeñas.

–¿Tu que le vas a decir?–preguntó Paige, sabiendo que mi mama es muy estricta con en esos temas.

–No sé, creo que le dire que me ire a quedar a dormir a tu casa–dije pensando que mi mamá lo creería ya que casi todos lo viernes alguna de las dos hacemos pijamas, es un plan seguro y confiable.

–Perfecto, asi podras ver a tu amado–dijo sacando una carcajada, a ella no le parece nada lindo Emi, no es su tipo y siempre me molesta con eso.

Después de caminar unas cuadras llegamos a mi casa y prosegui a despedirme de Paige, ella me vio y cordialmente movió su mano, después pasó la calle y entró a su casa.

Abrí la puerta y grité:

–¡Mamá ya llegue!- pero de respuesta sólo escuche mi eco.

Tal vez siga trabajando, así que dejé las llaves en la mesa de la cocina y prosegui a subir las escaleras a toda velocidad para arreglarme para la fiesta, pero como soy tan torpe me tropecé y me pege en la quijada con el otro escalón, paranoica toque el golpe, pero con pura suerte no me paso nada.

–Ninguna cicatriz para esta chica–me dije a mi misma, para luego reincorporarme para llegar a mi cuarto, escuche música de la otra parte del pasillo y me di cuenta que mi hermano mayor estaba.

–¡Máx ya llegaste!–grité con alegría, ya que se había ido todo el fin de semana a un retiro espiritual, el siempre teniendo que ser el orgullo de esta familia.

–¡Sí, ven acá!–dijo respondiendo con otro gritó, me pare al frente de su puerta y abrí la chapa, cuando lo hice vi a mi hermano en su computadora, extrañamente muy concentrado, ¿porque sera?.

–¿Que haces?–le pregunto mientras me siento al lado de este este peli castaño y observó que estaba en Facebook, el también es muy popular en su universidad, todas las chicas siempre caen a sus pies y tiene amigos de todas partes, además se saca notas perfectas y va a fiestas todos los fines de semana, nunca sabré cómo hace eso, yo voy a una fiesta y me drena toda la energía suficiente para los próximos 15 días, además le queda tiempo para ir al gimnasio, estoy casi segura que no duerme, pero tampoco se le nota la falta de sueño, lo odio.

–Nada, mamá me dijo que iba a llegar a media noche, tiene una almuerzo de la empresa–dijo sin despegar la vista de su computador.

–Pero si es una almuerzo, ¿porque tan tarde?–le dije con un tono de curiosidad.

–Creo que se va de fiesta con sus amigas después, la verdad no estoy seguro, déjala vivir su vida, que sea vieja no significa que sea aburrida–dijo en un tono tranquilo y egocéntrico, típico de Max, ¿porque los hermanos son tan estresantes?.

–¿Y eso?, ella es aburrida Max, aceptalo–ella no sale tan seguido, se me hizo muy raro, además ella no es divertida, es la persona más aburrida que conozco.

–Creo es un cumpleaños, creo que de Ashley la que tiene el hijo de tu edad, ¿te acuerdas?– Mateo, mi primer beso, como no me voy a acordar, no se que sera de su vida ahora.

–Si, si me acuerdo–dije despeinando su cabello de forma juguetona, para molestarlo.

–No me toques con tu sucias manos Mia–dijo molesto.

–Al bebé no le gusta que le toquen, esta bien, esta bien–salí victoriosa y con una gran sonrisa de venganza, pero apenas toque la chapa de la puerta él se abalanzó sobre mí y me comenzó a hacer cosquillas, no me deja ganarle ni una discusión, lo odio, un dia de estos le ganaré en algo.

–¡Déjame!–grité como una niña pequeña, él sabe muy bien que no me gustan las cosquillas, mi espacio personal es invadido.

–¿Ahora quien es la bebé, ah?–se paró, con una sonrisa egocéntrica y con aire de victorioso, se tiró a la cama y volvió a agarrar su computador para ver Facebook de nuevo.

Con un poco de rabia, me pare y me fui rápidamente para que no se me volviera a abalanzar sobre mí, al salir de su cuarto me arregle un poco, me solté mi pelo rubio de mi moño ahora despeinado y lo peine pasando mis dedos.

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Espero que este capítulo fuera de su agrado, seguiré corrigiendo los capítulos siguientes y espero poder subir nuevos capitulos pronto.

Estoy abierta a sugerencias y espero que puedan disfrutar de nuevo esta historia en esta cuarentena.

Nos leemos después.

To Be Or Not To BeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora