Ella corre buscando un lugar en donde resguardarse. Asustada, mientras las gruesas gotas de sudor resbalaban por su frente y en su garganta empieza a sentir un sabor parecido a la sangre.
Hasta que en un momento ya no puede más. Sus músculos quedan inmovilizados y gracias a esto su cuerpo cae al frío suelo de tierra lleno de hojas secas.
Entonces llega a verla. Aquella se le acerca y sonríe. Saca su dedo y con su gran uña afilada y larga, hace un agujero en su espalda lo suficientemente grande para que en este empiece a recorrer la sangre. En ese mismo momento, aquella entidad entra en ella.
Unos segundos antes del acto, la víctima entendió que jamás podría escapar de su demonio.
—Macabre.
