El aire era denso y polvoriento donde la única luz era un foco viejo que estaba en el centro del techo, la habitación estaba totalmente cerrada, sin ventanas, de 3 metros por 3 metros de ancho y largo. En el suelo Loreta se levantaba con un horrible dolor de cabeza y con el estomago vacío, ¿cuánto tiempo llevaba inconsciente? ¿por qué no había oído las advertencias de no confiar en él? todo le daba vueltas y la cabeza le latía no dejando la pensar, el sonido de la puerta abriéndose la trajo a la realidad poniendo la en guardia. Austin tenia esa mirada pretenciosa y una sonrisa maligna y satisfecha al verla atrapada ahí, sola para él. No es que le gustara o sintiera amor hacia ella, había dejado de sentir ese sentimiento hace mucho tiempo atrás, sino que, imaginar el tener para ti solo o sola la posibilidad de controlar a una licántropo alpha que fácilmente puedes influenciar a tu total disposición(o eso pensaba él) , cualquiera estaría con esa cara todo el día.
-Buenos días lobita -dijo arrastrando las silabas con esa in tranquilizante sonrisa tranquila y serena sin quitarle la mirada de encima - ¿dormiste bien?
-¿Dónde demonios me trajiste Austin? quiero ir a casa, si esto es una broma ya no es divertida -lo vio dar una risita maliciosa dejando le más en claro que esto no era ninguna broma y que estaba totalmente sola y sin protección alguna
-Me temo que no puedo dejarte ir a casa Loreta, no por ahora al menos -dijo acercando se poco a poco con esa sonrisa aun en los labios y con las manos detrás de la espalda- primero tendremos que darte un cambio
-¿U-un cambio? -tartamudeo ella sin poder evitar demostrar su miedo ante esta frase- cuando mi padre se entere Austin...
-El viejo lobo de plata no sabrá nada, nos encargaremos de eso, ademas estas desprotegida hasta la luna llena
-Hasta la... pero mi transformación es hasta dentro de 3 años...
Lo vio reírse de forma fría y maligna, ya se estaba poniendo aun más nerviosa y quería irse de ahí antes que intentaran algo raro pero tenia que ser rápido
-Espera... -prosiguió ella- ¿por que te reís te...? ¿qué sabes?
-Oh nada, nada... solo que un lobo te ataco así sin más pero... no te mato -su inquietante sonrisa tranquila se amplio al ver la cara de impresión y horror de ella mientras daba unos pasos al frente
¿Cómo lo sabia? no se lo había dicho a nadie más que no fueran sus padres y ni le dijo a sus amigos ya que pensó que aun no debía de ser tan importante, ademas en el momento en el que la atacaron estaba sola o creía estar sola. Lucho contra él para que no la esposara pero termino inmovilizada y amordazada, detallo las esposas, eran de una plata brillante y toscamente forzada como si lo hubieran hecho a las prisas, hacían que le picaran las muñecas. De repente oyó voces por el pasillo y los amigos de Austin entraron con caras que no reflejaban ninguna buena intención mostrando sus afilados colmillos que brillaban con ganas de clavarlos en carne blanda y fresca.
Lucho mientras se la llevaban por un pasillo casi a oscuras, los nervios habían hecho de alguna forma que su furia aumentara por un intento desesperado de supervivencia y la confusión la hacia capaz de atacar a cualquiera que la obligara a pasar un segundo más en ese sitio que le daba una muy mala espina, no sabia que tramaban y le importaba poco, solo le importaba salir de allí como sea. Sus esperanzas menguaron cuando llegaron a un cuarto, con un enorme agujero en el techo de piedra, las velas le daban luz al cuarto con un tono perturbante y caluroso, en el piso habían ataduras de plata reluciente, un libro y unas cuerdas y vendas como si se fuera a hacer una iniciación o... un sacrificio humano; este pensamiento no resulto muy agradable ni de lejos calmante. Intentando ponerla donde las ataduras pero solo se ganaron unos golpes y rasguños por parte de su víctima, lo que la hizo ganarse una inyección tranquilizante que la dejo atontada y desorientada pero su cuerpo seguía sintiendo a la perfección.
El cielo sobre ella empezó a oscurecer se y la luna llena empezaba a brilla sobre ella mientras oía cánticos que parecían en latín. Toda ella era un enredo de pensamientos y débiles forcejeos, de repente su cuerpo empezó a doler le de forma indescriptible, sus extremidades empezaban a crecer igual que el hocico, grito y se estremeció sintiendo como las ataduras le quemaban como si estuvieran al rojo vivo y su mente ahora solo pensaba en devorar y escapar. Sentía cada fibra de pelaje emerger de su piel y su ropa rasgándose al tiempo que sus garras crecían, ya no tenia la apariencia de una chica sino la de un enorme lobo de 4 metros de altura, pelaje gris con negro y ojos de un verde brillante y profundos.
Justo cuando el dolor iba a pasar sintió cinco pares de colmillos afilados clavarse en sus patas y cuello viendo de reojo a Austin que mordiendo con malicia y aire de éxito su rostro. Sintió como todo se cuerpo intentaba luchar contra aquel veneno que solo podía salir de las fauces de un chupa sangre aunque ya era tarde, ya la mitad de su cuerpo estaba infestado y sentía como parte de ella moría y se rejuvenecía y su hambre aumentaba igual que su sed de sangre. Su pelaje había perdido todo indicio de manchas negras y era un platinado perpetuo, su altura incremento un metro y medio y sus ojos verdes pasaron a ser amarillo y azul en vez de ambos verdes, ya no era normal ni de lejos.
Retrocedieron viéndola respirar con dificultad, estaban asombrados de haberlo logrado, crearon una híbrido a la perfección sin que muria ni pasarse. Uno de ellos de acerco pero solo recibió un intento de mordida de parte de ella, no era el momento de revisarla, había que esperar a que se calmara y convencerla de que era por su bien. Ella se desmayo y ellos salieron dejándola sola cerrando la puerta detrás de ellos mientras seguían a Austin que estaba callado como un muerto, tenían curiosidad de lo que diría o haría pero no dijo ni una palabra hasta que llegaron a una sala común con muebles victorianos de madera de roble y tapizado color rojo carmesí
-Y... ¿ahora qué? -pregunto el más joven del grupo, un chico de pelo rojizo enrolado, pálido y pecoso que aparentaba los 16 años que presentaba una actitud algo tímida
-Esperar a que despierte... después de eso pueden irse hasta que los llame -decía Austin con tono serio y sombrío, su sonrisa ya no estaba en su rostro
-¿qué? -dijo el mas robusto que había logrado inmovilizar a Loreta, era de piel oscura, pelo negro corto y ojos color azabache- pero ni yo podría con ella como esta ahora, jefe escuche, podemos...
-Puedo hacerlo -sin quitarle los ojos de la ventana viendo la luna que brillaba más que cualquier estrecha que la acompañara- si solo me ve a mi, no estará tan nerviosa y enojada
-O podría ser todo lo contrario -dijo una de las dos chicas que estaban allí- Austin te estas arriesgando de más con ella, la he visto, he visto la furia en ella, se ve que eres en el que menos confía...
No dijo nada, nadie lo hizo, parecía que ya había decidido y que no estaba dispuesto a cambiar su opinión, sabia que era el único que podría convencerla que era por su bien, que era para hacerla más fuerte y que se quedara ya que ninguno de los lobos seria clemente con ella por lo que era ella, lo cual todo era mentira, solo la quería como su mascota, su juguete, si se ganaba su confianza tendría asegurada una enorme protección y su rango dentro del clan subiría, o eso pensó. La puerta se abrió de repente y James entro molesto, les grito que se fueran y que lo dejaran a solas con Austin, no discutieron, era el equivalente a un alpha en el sistema de los vampiros tanto en fuerza como en respeto; vio a Austin que seguía viendo por la ventana mientras oía la puerta detrás cerrándose
-¿Dónde esta?
-¿Quién? -pregunto sin darle importancia- los demás ya se fueron o están arriba...
-No juegues al estúpido conmigo, ¿dónde esta ella? -dijo molesto apretando los puños- ¿qué le has hecho?- sintió que sonreía
-¿por qué tanto interés en encontrarla James? no sabia que te gustaban las peludas- vio como su rostro se ponía rojo y sus nudillos de pusieron blancos de tanto que apretaba los puños
Entonces oyeron unos gruñidos del final del pasillo que hicieron alarmarlos. James salio disparado a ver que era, tenia una noción de lo que era o quien era, entonces la vio, su ira subió mucho cuando se dio cuenta de lo que paso y tomo a Austin del cuello de la camisa
-arregla lo... Ahora - la ira no lo dejaba hablar bien mientras lo veía sonreír
-no puedo, ya es permanente
Al terminar de decir esto se oyó una mezcla aullido de ayuda y un gruñido que le helarian la sangre a cualquier persona
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Un Hibrido Alpha
LobisomemCuando los hombres lobo y los vampiros ya viven en armonía y los humanos ya no tienen que temerle a estos últimos, unos seres oscuros vienen a romper la armonía buscando hacer híbridos que los ayuden a romper el tratado
