Capítulo 1.- "Comienza la Función"

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¡Hey! ¿Qué tal? Pues... Este es el primer capítulo de este libro que decidí comenzar a escribir... Espero les guste y espero sus comentarios, en verdad, mientras más personas sepa yo que están leyendo lo que escribo, más me motivaré a continuarlo. Cuéntenle a sus amigos y conocidos, veamos hasta qué punto esta historia puede llegar, y sin más que agregar, nos leemos al final y de esta novela comiencen a disfrutar~.

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Venía de hace pocos minutos despertando por culpa de la alarma. Se destapó un poco, observó su teléfono y suspiró resignado, "6:45am". Estaba bien en la hora, las clases empezaban a las 8 am y la escuela no estaba tan lejos.

Decidió dormir, después de todo, aún quedaba tiempo para descansar unos pocos minutos más.

Apagó todas las alarmas y cerró los ojos, arropándose nuevamente hasta la cabeza.

Había quedádose dormido hace muy pocos segundos para cuando escuchó su teléfono sonar. Bufando molesto, se destapó otra vez y tomó el teléfono, ¿Cómo habría de sonar si es que había apagado el teléfono?

Ah... Ahí estaba la razón, no era una alarma; era Zérely.

Inhaló profundamente para calmarse de la molestia que le había producido que llamara justo cuando había decidido volver a dormir y contestó, bostezando suavemente.

—¿No crees que es muy temprano para llamar por teléfono? Estaba pronto de volver a dormir... —

Fue lo que dijo el joven, somnoliento, esperando tan despierto como podía, la respuesta de la chica.

—Eres un completo perezoso... —

El tono de voz de ella era de leve decepción, resignación e incluso de risa.

—Seguramente lo soy, pero así me quieres —

Dijo él, sentándose poco a poco en la cama aún con el teléfono en su oído.

—Calla...—

Murmuró haciendo un leve puchero e inflando las mejillas de manera leve. Agradecía que no podía verle a través de la línea telefónica, aunque conociéndola tan bien él, al igual como ella lo conocía, sería fácil deducir su estado. Antes que pudiérale reprocharle, continuó.

—Sólo apúrate en tomar el bus. Nos vemos en la escuela y... Cirean... cuídate —

El mayor sólo pudo reír un poco ante las respuestas de la menor. Inhaló profundamente, bostezó y respondió con notoria pereza.

—Claro que me cuidaré. Nos vemos en el colegio. Tú tam... —

No alcanzó a pedirle que ella también se cuidara para cuando había colgado. Volvió a bufar con molestia y se colocó de pie lentamente, estirándose para así desperezar la flojera que todos tenían siempre justo cuando estaban levantándose.

Vestía un pantalón largo de buzo color blanco y, obviamente, los bóxer. Estaban en épocas de verano y la verdad era que durante la noche el calor llegaba a ser insoportable. Era un joven alto, de 1.73 metros, facciones faciales acordes a la edad de 17 años, una complexión corporal delgada, ojos castaños oscuros y el cabello corto de un color muy cercano al negro.

La pieza era bastante simple, pues tenía pocas cosas, aunque era bastante amplia. Una cama de plaza y media apegada a la pared del lado izquierdo de la puerta, dos ventanas relativamente medianas ubicadas al lado opuesto de la puerta, con cortinas de color negro, las cuales opacaban toda luz del amanecer, por ello dormía plácidamente... hasta que sonaba el despertador... y la llamada de Zérely, siendo esta última, de todos los días excepto los fines de semana, pues ahí era cuando ambos podían darse el lujo de dormir hasta un poco más tarde. El día que ella no le llamase, sería el día en el que él sabría que lo necesitaría como nunca en su maldita vida. 

El Bufón de CorazonesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora