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Querida Sam,

Dejaré de llamarte Samantha por aquí porque se que odiabas tu nombre, aunque a mí me parecía muy bonito.

Tan solo hace dos semanas que te fuiste y ya siento que han pasado dos años ¿tan difícil va a ser? Los papás dicen que iremos los tres juntos a una psicóloga, pero a mí no me hace mucha gracia. Odio que me digan qué hacer y lo último que necesito es una señora dándome instrucciones de cómo tengo que superar la muerte de mi hermana. 

Oigo a mamá llorar todas las noches mientras papá la consuela diciendo cosas como "a ella le gustaría que estuviéramos felices" ¿va a ser acaso todo tan triste? Los papás ya casi no hablan, solo para avisarme de que en dos días vuelvo al instituto y para decir lo bien que nos vendrá la psicóloga. Antes me gustaba la hora de la cena porque siempre hablábamos de cosas divertidas que habían pasado en la escuela o nos reíamos de cualquier cosa, éramos una familia. Ahora... ¿qué somos? 

No te culpo, tú tampoco elegiste irte, pero está rota, nuestra familia está rota. 

A veces me gustaría tener amigos de verdad, no esos con los que me río en el instituto, no. Me gustaría tener amigos que me hubieran llamado durante estas dos semanas para preguntarme cómo estoy, me gustaría tener amigos que hubieran venido a casa a darme un abrazo. ¿De qué sirve tener gente cerca si solo están en las buenas rachas? Siento que se han esfumado todos al escuchar la noticia de tu muerte, no quieren hablarme por miedo a dañar mis sentimientos a la mínima palabra que salga de sus bocas. Lo que no entienden es que no quiero que me digan nada, solo que me den un abrazo.

También he empezado a dibujar. Sí, se que siempre me metía contigo cuando te veía ahí acabando a las doce de la noche tus trabajos de la clase de arte. Tú siempre respondías algo como "si amo dibujar, por mí me pasaría haciendo el trabajo hasta el día siguiente" y te admiraba. Porque a  pesar de que los papás siempre decían que el arte no llega a ningún sitio ni tiene futuro, tú seguías ahí, esforzándote por demostrar que estaban equivocados. No te molestabas ni en responderles cuando te lo decían, porque luego veían tus dibujos y se les callaba la boca. Yo también quiero hacer lo mismo, quiero terminar los dibujos que dejaste a mitad y demostrarle a la gente que yo tampoco era la hermana inútil.

Tu querida Naomi.


Si a Sam le llegan mis cartasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora