Geralt miró el lugar del orfanato, después de unos segundos el dirigió su mirada hacia el frente, donde se hallaba una calle estrecha por donde se podían escuchar gritos de peleas de borrachos dentro de las tabernas, el brujo caminó por un rato por ahí de taberna en taberna, hasta en uno de ellos se peleó con unos cuantos. Es gracioso porque los borrachos no saben que hacen cuando les afecta el acohol, pero a Geralt si se da cuenta de lo que hace, ya que toma alcohol y no puede emborracharse. Una gran ventaja sin dudas. El brujo se dirigió hacia su hogar, abrió la puerta con su llave metálica en forma de lobo en la punta y metió la llave en el cierre, abriendo la puerta, pasando adentro y cerrando la puerta. Esa noche mismo Geralt no pudo dormir tranquilo por lo que decidió meditar, algo que si le ayudó ya que la meditación para los brujos era algo más fundamental en sus descansos.
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El brujo se despertó poco a poco abriendo sus ojos lentamente, dio un suspiro bostezando y de repente observó un mosquito en su rostro y con su mano, se dio una fuerte bofetada en la cara haciendo que este se quejase por eso, su mejilla se puso toda roja haciendo que el brujo se enfade, por la mañana. Se levantó de su cama sentándose en el borde de ella mirando al infinito, osea la esquina de su cuarto.
-"¿Dónde se hallaba la ruta del ayer, dónde estará el amigo de rico aprender?"
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Era una frase que El brujo recordaba siempre en su mente, ya que era una frase que le dijo su gran amiga de la infancia Andre, una bruja que estuvo acompañando al brujo en sus aventuras por mucho tiempo hasta que esta desapareció hace años. Sólo podía recordar de una forma el brujo a la antigua compañera de viajes, Andrea. Y esa era visitando su tumba, en donde se hallaba en teoría el cadáver de ella. Cada mañana el brujo iba hacia el cementerio a las afueras de Liderstan para visitar la tumba como en signo de respeto y memoria. El brujo se vistió, se puso su armadura, espadas y guantes junto a botas y rodilleras,junto a coderas para así abrir su puerta de hogar, cerrarla y empezar a dirigirse hacia las afueras de Liderstan.- Tengo que olvidar a la pequeña Nerea, está en un lugar en donde quizás la traten mejor. Quien sabe, en este mundo todo está permitido y nada está asegurada. A eso se le llama desconocer algo, supongo...
Fueron las palabras últimas las del Brujo que hicieron que un mercader se interesara en lo que dijo el brujo, de verdad que le interesó. El mercader se acercó al brujo, con un carro lleno de armaduras y espadas.
-Mercader: Hey,witcher veo que usted sabe de lo que habla y por su forma de vestir tiene una gran armadura, ¿querría echar un vistazo a lo qué tengo, señora Witcher?
Dijo el mercader, el brujo se negó y se marchó de allí ignorando las palabras del mercader por completo. El brujo salió del lugar, Liderstan, y se dirigió hacia al lado de aquel reino. En un gran prado cerrado por verjas de metal, y una puerta igual de metal bastante alta con forma de triángulo en su punta. Allí se encontraban todos los cadáveres y tumbas, fueron enterrados ahí. Se podía visitar siempre, menos los días en donde la corte real venía a Liderstan. El brujo entró en aquel lugar, caminó por un camino lleno de tumbas, y observó una tumba con una lápida que ponía: "Andrea Youment, 401-555".
El brujo de repente reaccionó al ver la fecha de muerte ya que no era la fecha exacta. El sabía bien cual fue su día de muerte, pero no cómo murió. El brujo notó un poco de sangre detrás de la lápida, junto a unas pisadas que conducían a una especie de pequeña cabaña de madera, el brujo desenvainó su espada de plata, y se acercó lentamente a aquel lugar en posición de defensa.-¡Muestrate, criatura!
El brujo dijo esto, mientras se acercó a aquella cabaña pequeña. Junto a otra lápida, al abrir la puerta se encontró con algo que le hizo crear cierta nostalgia en sus sentimientos. Las pisadas eran pequeñas, como de un crío. Los ojos del se abrieron ampliamente, al ver a quien menos se podía esperar que era. Si, era ella, la pequeña Nerea. El brujo se acercó a ella, observó que su cuerpo estaba lleno de golpes, moratones y signos de forjeceo, algo que hizo que el brujo se diese cuenta de lo que le hizo a la pobre chica.
--Dios...mío. ¿Qué te hice pequeña? Te dejé a tu suerte por mi egoísmo y... has acabado así, es mi culpa. Vamos, te llevaré a...
Fue lo que dijo el brujo, hasta que Nerea, dijo.
Nerea:No, quiero ir con usted... por favor. No le pido que sea mi padre, ¿solo...amigos?
Fue lo que las palabras de Nerea las que conmovieron al brujo cogiendo a la pequeña en brazos. "Vamos a casa, amiga". Los dos se fueron de allá, la pequeña sonrió, mientras observaba al brujo, sin duda alguna esos dos son algo más que conocidos. Ya de camino hacia la salida del cementerio, el brujo tuvo cierto interés por cómo había llegado Nerea a quel lugar, y sobre todo. ¿Cómo había salido del orfanato el cual estaba ella? El brujo observó de reojo a la pequeña y se lo preguntó, pero solo fue algo incómodo para la pequeña. Ya que ella no respondió a su pregunta. ¿Qué había pasado?
-- Entiendo que no quieres responder a mi duda Nerea pero entiende que no es normal ver a alguien tan pequeña en ese lugar, aunque... entiendo que estés cansada, quizás debería dejar esta duda mía para otro momento. Lo siento por la pregunta, pero era una cuestión que quería saber. No estás obligada a responder.
La niña no respondió al brujo el cual le había escrito la duda. Era algo que no quería preguntar pero lo necesitaba, o al menos eso pensaba él. Ya saliendo por el cementerio, los dos caminaron por un valle, salieron de allí a los 12 minutos exactos. Ya en la entrada de Liderstan , Geralt (el brujo) observó de reojo la entrada, el pensaba en aquel momento en el que dejó a la pequeña Nerea a su suerte, todo fue muy repentino. Una casa abandonada en mitad del bosque, una casa asaltada y destrozada por unos bandidos y una pequeña niña llamada Nerea por suerte o incluso, cosa del destino encontrada por el brujo,duda alguna esto iba a ser algo de suerte. Los dos entraron por la puerta de aquel lugar llamado Liderstan, el brujo observó a su alrededor, como si fuera un perro vigilando su hueso o un león protegiendo si territorio. La pequeña Nerea simplemente se limitó a agarrar la mano del Brujo y ellos al llegar a la casa del Brujo, este sólo le dijo una pregunta a la cual Nerea se quedó callada.
-Vamos Nerea, dime cómo has salido de aquel lugar.- Dijo el brujo, la niña sólo miró al suelo y luego a los ojos del Brujo para decir.
-Vale... lo diré, yo salí así...
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'La Senda Del Brujo'
FantasyGeralt de Rivia es un brujo que vivirá grandes aventuras que seguramente no te harán quitar el interés. Adelante y echa un vistazo.