capítulo 4

9 0 1
                                    

-Abre los ojos conejito, ábrelos para nosotros- canturreaba Abb entre pequeños gemidos-.

Me negaba a abrir los ojos, no pensaba complacerles.

-Evelyn aguanta-.

Abrí los ojos sorprendida durante un instante, confusa por esa voz, antes de cerrarlos de nuevo y rezar para que acabasen ya su espectáculo. ¿Estaba ya tan loca como para oír voces en mi cabeza? No lo podía creer, lo que me faltaba ya.

-Axeeeel...-oí como Abb ponía voz de niña pequeña- no mira - refunfuñando se acercó a mi y me cogió de las mejillas alzándome la cabeza- ¡¿te crees superior por no mirar?! ¡¿Sólo porque tu no tienes que hacer esto eh?!-grito en mi oído tan fuerte que comencé a escuchar un pitido, y de repente,se echó a reír como una demente-.

Abrí ligeramente los ojos para verla sentada en el suelo, riéndose ella sola mientras jugueteaba con sus manos. Me quedó sin habla, me había parecido una chica normal, dentro de lo que cabe, pero con la que podría entablar una amistad durante mi estancia aquí, pero al parecer la locura me seguía allá donde fuese sin excepción.

¿Acabaría yo así? ¿Riendo con lágrimas en los ojos semidesnuda, tirada en el suelo y siendo posiblemente el objeto sexual de varios? Me entraron ganas de llorar a mi con tan sólo pensarlo, pero entonces oí como Axel se aclaraba la garganta y se acercaba a mi desabrochándose los tirantes.

-¡¿Qué haces degenerado?! ¡Ni se te ocurra acercarte a mi!- empecé a chillar y a forcejear con todas mis fuerzas-.

-Te quieres callar idiota- Dice mientras me pone una mano en la boca poniéndose de rodillas para quedar a mi altura- si gritas, ¿no crees que vendrán a ver qué pasa y sabrán que ya estás despierta? ¿Tantas ganas tienes de que te torturen? -se termina de desabrochar los tirantes con la otra mano y los deja a su lado- duele llevarlos todo el día contra la piel ¿sabes?- clava sus profundos ojos verdes en mi mientras lentamente quita la mano- mucho mejor- sonríe- calladita estás más guapa-.

-¿Dónde estamos? ¿Lo sabes? Por favor desátame, no he hecho nada para estar aquí -digo desesperada-.

-Ya sé que no has hecho nada y dentro de poco... - se interrumpe al oír como se abre una puerta no muy lejos de aquí- escuchame,tienes que aguantar ¿de acuerdo? Has podido toda tu vida soportar todas las torturas y todo lo que te han hecho, aguanta tan sólo un poco más, me temo que aún no podemos irnos-.

Veo como coge a Abb y la acuesta en la cama diciendola cosas al oído hasta que noto como su respiración se va volviendo más y más lenta, quedándose dormida. Veo como Axel se pone en pie y abre la puerta.

-¡Espera! ¡Desátame por favor, quitamelas!- muevo las cadenas con mirada suplicante-.

-Lo lamento Evel...conejito, pero no puedo, aún no -y con eso, se marchó-.

Me quedo sola, ya que Abb está durmiendo,recostada contra la silla, maniatada de pies y muñecas y... un momento, ¿estaba diciendo mi nombre? ¿Cómo sabe él mi nombre? ¿No ha dicho Abb que nadie sabía ningún nombre de pila salvo el de sus amos? Me quedo más confusa aún si cabe de lo que estaba ya, esperando a... a algo, no lo sé, supongo que a que vengan o algo, aunque la verdad, casi preferiría que viniese de nuevo Axel. Hay algo en el... no se el qué, pero hay algo que me recuerda a alguien, alguien de hace tiempo. Muevo la cabeza y hago un amago de sonrisa que se queda en una mueca extraña. Es imposible que le conozca,le recordaría ¿no? Noto como pasa el tiempo lentamente, y como voy cerrando poco a poco los ojos notando como en mi mente se van formando imágenes distorsionadas, que poco a poco se van definiendo.

Es un prado. Miro a mi alrededor viendo como los niños juegan en los árboles y en la hierba con sus risas siendo arrastradas por la suave brisa. Miro mis manos y veo que ya no estoy atada. Dudando, empiezo a andar casi instintivamente hacia un grupo de niños que juegan en el árbol más próximo a mi y veo como dos de los niños que se encuentran en lo alto del árbol están intentando tirar a una niña, a la que se veía asustada.

-¡Eh,vosotros! ¡Dejadla en paz!- intento gritar, pero o bien no me oyen, o mi garganta no ha emitido ruido alguno-.

Me acerco más al árbol para oír lo que dicen cuando oigo a la pequeña:

-Por favor, por favor parar, no quiero haceros daño- veía como le caían pequeñas lágrimas por sus mejillas hasta el bonito vestido azul que llevaba-.

-Uy que miedo, ¿nos vas a hacer daño? Cómo, ¿con tus lágrimas de bebé? -se burlaba uno de los niños-.

Los niños empujaban cada vez con más fuerza a la pequeña, que por otro lado me resultaba vagamente familiar. Aquellos rizos caoba y ese vestido... Los había visto antes. Me acerqué mientras seguían peleándose cuando vi que a la niña le fallaba un pie y se tambaleaba a punto de caerse. Oí un único grito proveniente de ella mientras corría, situándome debajo de ella cuando vi como se le oscurecían por completo los ojos, siendo de un negro azabache puro, sin ninguna parte blanca a la vista. Los niños que poco antes la habían estado molestando se encogieron de terror bajo su mirada mientras ella se impulsaba...no, no se estaba impulsando. En algún momento había dejado de estar agarrada a la rama del árbol y ahora se encontraba levitando...o eso parecía,no estaba segura del todo, entre las hojas de este, acercándose lentamente a los niños.

Me quedé de piedra, sin habla alguna mientras me retiraba hacia atrás. Su avance era lento pero decidido, acercándose cada vez más a ellos. Los niños estaban atemorizados, no tenían escapatoria y, sinceramente, si yo estuviese bajo esa mirada, como poco estaría paralizada. Se paró delante de el niño que se había burlado de ella en un principio, observándolo unos segundos, antes de dedicarle la sonrisa más fría que jamás he visto, alzar la mano y agarrarse del cuello hasta partírselo, para después tirarlo con deje al suelo sin dirigirle tan siquiera una última mirada.

Me llevé las manos a la boca horrorizada ante la imagen de aquel niño en el suelo, con el cuello doblado y la cabeza abierta, sangrando debido al golpe. Poco tardé en oír el llanto del otro niño, mas pequeño que el anterior a simple vista, que miraba, supuse por el gran parecido, a su hermano tirado desangrándose en la verde hierba.

-Oh, pobrecito, ¿te da pena su muerte?- preguntó la niña- tranquilo pequeño, te reunirás con el enseguida-.

Se abalanzó sobre él haciendo que ambos callesen del árbol precipitándose hacia el suelo. Corrí hacia ellos, pero era demasiado tarde. Vi como el pequeño se encontraba con los sesos por el suelo al haberse caído directamente de cabeza, mientras, la niña levitaba a pocos centímetros del suelo con una sonrisa aterradora y las manos llenas de arañazos y sangre. Por primera vez la pude ver completamente la cara. Retrocedí poco a poco mientras ella se situaba en el suelo y sus ojos volvía a su color natural. Me quedé observandola a distancia, la niña miraba desconcertada y cada vez más y más pálida el escenario que se alzaba ante ella sujetando entre sus pequeños dedos una media luna que colgaba de su cuello. De repente, comenzó a chillar y a llorar retirándose de los cuerpos sin vida hasta dar con el tronco del árbol.

Me disponía a acercarme no muy segura cuando vi por el rabillo del ojo como alguien más lo hacía. Vino corriendo al oír los llantos de la niña, echó una rápida ojeada a los cuerpos y fue hasta el tronco. Se arrodilló para quedar a su altura y la abrazó con todas las fuerzas que alguien puede emplear sin hacer daño. Sentí algo, era como calor... pero era reconfortante, a la par que horrible si teníamos en cuenta el escenario. El joven se retiró y habló a la chica:

-Tienes que aprender a controlar eso, has matado a dos personas y sabes que eso es una violación de la ley, además de que está mal, Evelyn-.

Esto no es un sueño... es un recuerdo.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jul 04, 2016 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Please, HelpDonde viven las historias. Descúbrelo ahora