Libro web La Ballena de hojalata
Mishinski el Duque banquero
Mishinki el Duque Banquero
Lo que van a leer es solo producto de la imaginación, inspirada en el hallazgo de un libro de esa inquisición, uno de los cuatro, los que eran de números, de palabras, de pociones y ese del tiempo, que poseían los pueblos Cataros.
El conocimiento de ese libro, de su existencia, el cual posee una familia del norte Argentino, me llevo a relacionar, y crear esta historia.
Aunque por los callejones que yo he querido transitar, espero les guste Mishinki el Duque Banquero.
Corría el año 1689 la inquisición en toda la Europa era motivo de preocupación para muchos, y solo unos pocos, quienes manejaban el poder y los contactos con los grupos religiosos, a través de sus obispos, cardenales, e inquisidores, no temían a su mal uso, fuente de más de un nuevo señor y de controversias con encumbramiento de unos y caída de otros, siendo el periodo más oscuro de la fe en la tierra.
Por esos años Ure Hanami había llegado al puerto de esta urbe llena de acción y comercio, desde hacía años su única morada habían sido los buques mercantiles que iban y venían desde los continentes descubiertos, la India, África, Australia, y la Indo América, hacia Lisboa.
También había conocido los mares de Haití y los de China, indonesia, junto a Japón, poseía un aspecto de pequeño esclavo, pero tenía papeles de tránsito para todo ese viejo mundo.
Era extraño, reservado, cuidadoso, y como pocos de los de su tribu no poseía los tatuajes característicos de las islas, pero si solía pintar su cuerpo cobrizo con unos tres círculos en blanco, rojo, y celeste, su cabello estaba siempre largo, al que cortaba por pulcritud aprendida en los navíos, con una tijera de esquilar y a veces lo mantenía así.
Portaba una bermuda larga hasta las rodillas, de tela de arpillera, igual a la de los sacos de trigo, esta echa de en semejanza a un viejo pantalón de otro marino, cocida con cuidado y mucha prolijidad, con alpargatas de tiento, o shute, con una camisa de tela beige de mangas anchas cuello y escote en v, a veces cuando el sol se ponía en lo alto del cielo usaba un sombrero de junco, sus manos estaban raídas por las cuerdas, que ataban las velas de los barcos, sus piernas eran fuertes y sobresalían las plantas que de tanta sal marina y desembarcos hasta parecían haberse blanqueado, de ojos marrones y una intensa en su mirada que parecía como si atravesara el cuerpo desde donde mirase, lo que lo obligaba a agachar la cabeza o mirara hacia otro lado usualmente.
En ese último viaje a América, por echar a la olla a un albatros cayo desde lo alto de uno de los mástiles con la fortuna de meter su cabeza en las rejas de las bodegas, quedando sus hombros contra metal de los barrotes de estas.
De fortuna estaba vivo, durante una hora había estado inconsciente en esa fragata rápida, donde el capitán Kurt Bereng, impartía ordenes dirigiendo el navío desde hacía dos largas décadas.
Al despertar con su cuerpo todo vendado fue llevado a un centro donde unos matasanos hacían de doctores, algo que agradecería siempre al capitán por no haberlo arrojado al mar, para alimento de los tiburones, recién allí después de varios años pudo ver a un amigo en la figura de ese sujeto maleducado y brabucón, que desde su llegada a la fragata lo observaba con atención.
Allí cubrieron su cuerpo con barro, y materiales que endurecían ya apagados, aprisionando con vendas su estructura ósea y algunas tablas, quedo totalmente inmovilizado, parecía una estatua o algún adorno de utilería de los teatros donde solo los blancos iban a recrearse y cultivar el espíritu.
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La Ballena de Hojalata
AdventureCuento perteneciente al genero cómics, donde se refleja el arrojo , de los seres hacia el encuentro con sus destinos, se adonde fuera, aun e otras tierras o mundos.
