Creación

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Deslizo el pincel sobre tu silueta, dibujo las fauces voraces del fuego eterno.

Un dragón de hielo emerge de tu cuello pero no enfría mi tormento.

Solo mis manos pueden tocarte Diosa, belleza sublime sobre el lienzo. 

Tu rostro palidece ante el calvario, el animal apresa entre sus garras 

tu alma. No la sientes porque te escapas en cada pincelada.

Diosa hermosa, tu universo no te reclama porque estas encadenada a mi corazon.

Esbozo una linea, las lineas toman forma, las formas se deslizan,

aparece un abanico de colores que se esfuman por cada espacio infinito

del cuadro y solo resalta la imagen luchando por liberarse de la tela.

No hay celda en apariencia pero no eres libre, ya me perteneces 

por unos instantes.

Plasmo cada emoción, cada latido en ti, para darte vida, siento que 

respiras y te ahogas.

Siento que la felicidad es frágil en ti, que no puedes amarme pero 

me conforma que surja la luz, el punto que te hará inmortal.

Y cuando otros observen tus formas, el lienzo terminado, el cuadro 

sobre la pared, recorran la galería y extasiados por el arte,

fluyan en tu imagen los sentimientos que cada uno siente 

desde las profundidades de su ser.

Allí en ese momento amare cada emoción, enjugare mis lagrimas,

el éxito tocara a mi puerta, mi alma sera agradecida y seguirá unida a ti,

aunque sienta la herida que ha marcado en tu nacimiento.

Mi pincel te dio vida, te amo, dejo que otros te amaran.

Ahora el dragón voraz vuelve a aparecer con sus fauces humeantes,

la primer llamarada purifica el encuentro,

ardes sin emoción,

el lienzo llora,

 la pintura se derrite. 

 Capture la esencia del amor y desaparecí con el.




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