Suele representarse como el carnero con el que viajaron Frixo y Hele, cuando salieron de su país natal para llegar a la Cólquide. El Dios Marte de los romanos o Ares (Άρης, "Áris") de los griegos le da el nombre a este aguerrido signo.
Frixo y Hele son hijos de Atamante, rey de Tesalia y de Néfele. Tras quedar viudo, Atamante vuelve a casarse con Ino. Años después el reino sufre una etapa de hambruna y la reina decide sacrificar a los hermanos para terminar esta aciaga época. Hermes salva a los niños entregándoles un carnero alado, con la lana o vellocino de oro, y dotado del don de la palabra. Los niños parten sobre él rumbo a Asia, salvando la vida. Durante el viaje Hele cae al mar y se ahoga, dando su nombre a esa región marina, que pasará a llamarse Helesponto. Frixo llega a la Cólquida, cuyo rey Eetes el acoge y le concede en matrimonio a su hija Calcíope.
En agradecimiento a Eetes, Frixo sacrifica al carnero y le ofrece el vellocino al rey, quien lo consagra a Ares y lo cuelga de una encina en un bosque dedicado al dios, guardado por un descomunal dragón y rodeado por campos donde pastan enormes toros salvajes. En agradecimiento Zeus colocó a Aries en el cielo nocturno.
Según algunos, Aries es una constelación de poco brillo porque el vellocino de oro del cordero se quedó en la Cólquida.
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