Septiembre.

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No recuerdo mucho de septiembre, la puerta de casa no se abrió ni se cerro porque el alma en pena que vivía allí no deseaba siquiera reír. Estuve cuatro días en las frías cerámicas del baño, mirando a la nada queriendo escapar de todo. Tu siempre fuiste mi refugio cuando yo no podía dejar de sufrir, pero esta vez necesitaba huir de ti. Hacia mas de doce días que el móvil sonaba cada madrugada, nunca supe quien era, no me importaba. No bebí, se sentía raro aquello para mi, no sentí, no escribí, no recuerdo si deje de vivir.

Como soltarte sin soltarnos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora