Miércoles

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Hoy Miércoles 6 de Febrero de 2017, Vriska Serket, una pequeña niña de 6 años, se encuentra en la clase de Miss Harley con sus "compañeros" más aparte los alumnos de Mr.Egbert, ya que este se encontraba ingresado en el hospital debido a una grave herida en el estómago.

- Bueno niños, vuestros compañeros de clase del Señor John estarán con nosotros un tiempo, ya que por desgracia, el señor John se encuentra mal y no va a poder venir en un tiempo. - Dijo Miss Harley explicándoselo a los niños.

Entonces el profesor de la clase continua, el señor Strider, aunque todos le llamaban Dave, llamó a Miss Harley al pasillo para hablar con ella.

Entonces y sin previo aviso todos rodearon a Vriska a excepción de Terezzi quien aludía el hecho.

- ¡Por tu culpa el señor John está en el hospital Vriska! - Dijo el pequeño Karkat con el dedo a Esta.

- Si, si el no hubiera ido a tu casa, estaría aquí ahora mismo. - Replicó la pequeña Nepeta a las palabras de Karkat.

- Concuerdo con mi morail, Vriska eres culpable de lo ocurrido al señor Egbert. - Respondió a las palabras de Nepeta el pequeño Equius.

- Es verdad... por culpa de Vriska mucha gente sufre. - Dijo el pequeño Tavros en su silla de ruedas.

- ¡Si no hubieras nacido John estaría aquí! - Esas palabras de Karkat bastaron para que Vriska se derrumbara, ella se sentía muy culpable de lo ocurrido, está cayó al suelo y empezó a llorar.

- ¡Vriska eres la peor, no deberías haber nacido! - gritaban todos los niños al rededor de la pequeña Vriska.

Entonces cuando Vriska sentía que iba a morirse por llorar tanto...

- ¡Vriska no tiene culpa de nada! - Todos voltearon a ver, era Terezzi, que con su bastón en la mano apuntando al techo, su peluche de dragón (scalmate) abrazado y sus gafas Rojas que le brindaban una excesiva confianza estaba defendiendo a quien tantas veces había atacado verbalmente. - El señor John accedió a ir a casa de Vriska por voluntad propia, el podría no haber ido, pero fue, no es culpa de Vriska que fuera. - Dijo la joven promesa de abogado en defensa de su clienta.

- Pero Terezzi... - Karkat iba a decir algo, pero se dio cuenta de que Terezzi siempre tenía razón.

Si en algo era buena Terezzi era defendiendo a la gente verbalmente, siempre encontraba la cuartada perfecta y es que era sin duda por ver a su madre tantas veces en acción, la madre de Terezzi era una abogada privada muy famosa en la ciudad de Alternia, una mujer respetada y de buen oficio, algo que la convertia en la persona más admirada por Terezzi.

Todos los niños se limitaron a irse, excepto Tavros que le pidió perdón a Vriska antes de irse. Terezzi se sentó junto a Vriska y le dio un abrazo con la intención de consolarla.

- Perdóname por siempre meterme contigo. - Dijo Terezzi acariciandole el cabello a Vriska.

Vriska se limitó a llorar en el pecho de Terezzi y está le abrazo devuelta.

La hora de irse a casa había llegado, Terezzi se fue a casa con su madre la cual le esperaba siempre en el coche. Vriska se quedó sola en la entrada hasta que Aranea llegó a recogerla.

El camino fue silencioso, ninguna de las dos hermanas dijo nada y cuando llegaron a casa el panorama ni fue muy distinto. Vriska se fue a su habitación y Aranea igual.

Cuánto dieron las 7 de la tarde alguien timbro a la residencia Serket, era Latula, la cual parecía triste, está abrazo a Aranea conforme le abrió. Ya en su habitación ambas empezaron a platicar.

- ¡Me a engañado Aranea! - Dijo Latula con lágrimas en los ojos. - ¡Mituna me a engañado!

- ¿¡Que!? ¿Con quien? - Pregunto Aranea preocupada.

- Con Kurloz, cuando fui a verlo les encontre besándose. - Respondió Latula llorando.

- A lo mejor Kurloz le beso contra su... - Antes de que Aranea pudiera terminar Latula le cortó.

- Mituna le estaba metiendo mano. - Dijo Latula sería pero triste a la vez.

- Oh... - Aranea no sabía que decir, una de sus mejores amigas no se encontraba bien anímicamente. - Yo no se que decirte...

Un incomodo silencio se hizo en la sala pero después de un rato Aranea tomo del mentón a Latula y fijo su mirada en ella.

- Pero da igual, si Mituna no te quiere ya habrá otro que lo haga... o otra - Dijo esto último Aranea sonrojada.

Así era Aranea llevaba un tiempo enamorada de Latula Pyrope, nunca le dejaba de gustar pasar tiempo con ella, aunque le incomodaba que Mituna estuviera con ella. Aranea cruzó miradas con Latula y ambas se juntaron en un besó en los labios, ambas profundizaban lo más que podían el beso, realizado un baile entre sus lenguas, Aranea se dejaba controlar por Latula quien le estaba acariciando el cabello y el trasero. Ambas jóvenes empezaron a dejarse llevar por la lujuria producida en aquel instante, sin embargo ambas se vieron interrumpidas por el sonido del teléfono de Latula.

- Es Mituna ¿que hago? - Pregunto Latula algo nerviosa.

- Cojelo. - Dijo Aranea sabiendo que se arrepentiria de ello toda su vida.

- ¿Que quieres? - Dijo Latula molesta tras el teléfono - Me da igual vete con Kurloz - Replicó Latula furiosa - ¿E-enserio? - Pregunto Latula alegre - ¡Claro que si Tuna estaré ahí enseguida! - Dijo muy feliz Latula.

Entonces cuando colgó Latula miro a Aranea con tristeza, pero esta le dijo.

- Ve con él. - Y así Aranea acompañó a Latula Pyrope su amor platónico hasta la puerta.

Mientras tanto, Vriska se encontraba en su habitación, escribiendo en una hoja cosas, tachando palabras, rodeando otras, estrujandose la cabeza, todo para conseguir hacer la más hermosa y perfecta carta para John, diciéndole lo mucho que quería que se recuperase y lo mucho que quería volver a tener esas agradables pláticas en clase y esas eternas batallas de sobre quién de los dos amaba más a Nic Cage. Y así sin darse cuenta Aranea entro en el cuarto de Vriska para decirle que se bañara, que la cena estaría pronto. Y tras otra incómoda cena bajo un incomodo silencio, un baño bastante agradable y un beso en la frente antes de irse a dormir por parte de Aranea, Vriska pudo irse a dormir tranquila.

La persona que más admiroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora