Era invierno y el día había amanecido nublado, frío y bastante rico a mi parecer.
Como de costumbre desperté gracias a una pesadilla, mamá había llamado hace dos meses al sacerdote para bendecir nuestra casa, que se encontraba en medio del bosque, pero probablemente había estado muy ocupado porque hasta ahora no se había aparecido por aquí.
Desayune un plato de cereal con leche y me dispuse a ir a la escuela, necesitaba ir a los cursos de recuperación, los exámenes anteriores habían sido demasiado pesados para los de mi grado y termine reprobando más de dos materias.
Al salir de casa sentí el frío aire golpear mi piel, y no solo eso, si no también sentí una mirada que emergía de los pinos, me limite a caminar rápidamente, no, caminar no, corrí hasta aquella casa de estudio conocida como escuela.
Llegué cansadísima, mi pecho subía y bajaba, definitivamente debía ejercitarme.
Kyle, mi buen amigo estudioso me saludo con una gran sonrisa en el rostro.
-Hey, chica. ¿adivina quien ha excentado química y matemáticas?
-Ese debiste haber sido tú, Kyle.
-Te puedo ayudar a estudiar.
-Si, eso me vendría bien.
-¿Qué pasa?
-El sacerdote aún no ha ido a vernos, están pasando cosas extrañas. Si no llega pronto alguien tendrá que ser exorcizada.
-No seas exagerada, las pesadillas son comunes cuando estás estresada y te recuerdo que ahora todos lo estamos.
-Si, lo lamento, tienes razón.
Saco un pequeño emparedado de su mochila y me dio la mitad, nosotros solíamos comer mucho y eso se comenzaba a notar en mi cuerpo.
Después de las clases decidí ir un rato a la biblioteca, con Kyle por supuesto.
Caminábamos tranquilamente mientras platicábamos de la imponente berruga del director.
Kyle era un chico estudioso, pero demasiado mujeriego, el no era guapo pero por alguna razón siempre lograba poner a las mujeres a sus pies, al principio lo había intentado conmigo pero no le había funcionado a la perfección. Después de eso nos volvimos buenos amigos y ahora me contaba todo, éramos como uno solo.
Al llegar a la biblioteca me di cuenta de que el silencio era aún mayor que los días anteriores.
-Es viernes, comúnmente los chicos salen hoy - dijo la bibliotecaria como si leyera mi mente.
-Más libros para nosotros - sonreí.
Después de registrarnos nos sentamos en una mesa.
-Mañana habrá una fiesta - dijo Kyle después de mirar su celular.
- Estamos en examenes.
- Y también somos adolescentes descarrilados. Pasaré mañana por tí a las 10.
- Pero hoy deberás pedirle permiso a mi madre querido amigo.
-Lo haré.
Habíamos terminado de estudiar en la biblioteca y Kyle me llevo a casa, tuvo suerte ya que mamá me dio permiso para ir a la fiesta.
Estaba cambiando mi pijama cuando de repente la manta que tapaba mi espejo cayó al suelo dejando que me reflejará. Me levanté de la cama para levantar la manta y colocarla de nuevo en su lugar pero entonces vi algo que me dejó en shock, hizo que mi piel se erizara y mi garganta se cerrará. Había una chica detrás de mí, un poco lejos, estaba a un lado de la cama. Ella era bonita, su piel estaba pálida, sus labios morados, su cabello estaba seco y podía sentir lo vacía que estaba. Causaba un ambiente terrible, pesado, sus ojos me penetraban a través del espejo y entonces con una voz triste dijo:
- Te veo mañana
Y desapareció. ¿te veo mañana? ¿a que se refería? ¿me visitaria a diario? ¿quien era ella? ¿por que estaba en mi casa?
Tape el espejo y me acosté pero no me dormí, no después de aquello. No podía verla, pero la sentía, ella estaba ahí conmigo.
