Acto Segundo

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ACTO SEGUNDO


ESCENA PRIMERA, EN EL SALÓN.


Sillas alineadas en un círculo. Lord Fitzgerald, la señora Fitzgeraldy Stanly, sentados.

Entra un sirviente.

SIRVIENTE: Sir Arthur y Lady Hampton. Señora Hampton, señor y señora Willoughby.

Sale el sirviente.

Entra el grupo.

SEÑORITA F: Espero tener el placer de encontrar bien a sus señorías. Sir Arthur, a su servicio. Suya, señor Willoughby. Querida Sophy, querida Cloe...

Se presentan sus respetos por turnos.

SEÑORITA F: Les ruego que tomen asiento.

Se sientan.

SEÑORITA F: ¡Bendita sea! Debería haber ocho sillas y sólo hay seis. Sin embargo, si su señoría fuese tan amable de tomar a Sir Arthur en su regazo, y Sophy a mi hermano en el suyo, creo que podremos arreglarlo más o menos.

LADY H: ¡Oh! Será un placer...

SOPHY: Le pido a su señoría que se siente.

SEÑORITA F: Me duele mucho tener que hacinarlos de esta manera, pero como mi abuela (quien compró todos los muebles de esta habitación) nunca tuvo un grupo tan grande, no consideró necesario comprar más sillas que las que bastaban para su propia familia y dos de sus amigos íntimos.

SOPHY: Le pido que no se disculpe. Su hermano es muy risueño.

STANLY, aparte: ¡Vaya querubín es Cloe!

CLOE, aparte: ¡Vaya serafín es Stanly!

Entra un sirviente

SIRVIENTE: La cena está servida.

Se levantan todos.

SEÑORITA F: Lady Hampton, señorita Hampton, señorita Willoughby.

Stanly da la mano a Cloe; Lord Fitzgerald a Sophy; Willoughby a la señorita Fitzgerald; y Sir Arthur a Lady Hampton.

Salen.


ESCENA SEGUNDA, EN EL COMEDOR


La señora Fitzgerald en un extremo. Lord Fitzgerald, en el otro. El grupo, distribuido a ambos lados. Los sirvientes, esperando.

CLOE: Tengo que molestar al señor Stanly por un poco de la carne frita y cebolla.

STANLY: Oh, señora. Existe un secreto placer en ayudar a una mujer tan amable...

LADY H: Le aseguro, señor mío, que Sir Arthur nunca toca el vino, pero seguro que Sophy le acompañará con un trago para agradar a su señoría.

LORD E: ¿Crianza o aguamiel, señorita Hampton?

SOPHY: Si no le importa, señor, preferiría cerveza caliente con una tostada y nuez moscada.

LORD E: Dos vasos de cerveza caliente con una tostada y nuez moscada.

SEÑORITA F: Me preocupa, señor Willoughby, que no coma nada. Me asusta que no encuentre nada a su gusto.

WILLOUGHBY: ¡Oh, señora! No puedo querer nada más mientras haya arenques en la mesa.

LORD F: Sir Arthur, pruebe estos callos. Creo que no los encontrará malos.

LADY H: Sir Arthur nunca come callos, son demasiado especiados para él, ya lo sabe, señor mío.

SEÑORITA F: Llévese el hígado y el cuervo, y traiga el pudín de sebo.

Una pequeña pausa.

SEÑORITA F: Sir Arthur, ¿no quiere que le dé un poco de pudín?

LADY H: Sir Arthur nunca come pudín de sebo, señora. Es un plato demasiado fuerte para él.

SEÑORITA F: ¿Nadie va a hacerme el honor de dejarme ayudarle? Entonces, John, llévate el pudín y trae el vino.

Los sirvientes se llevan las cosas y traen botellas y vasos.

LORD F: Me gustaría tener algún postre para ofrecerles, pero mi abuela, en su día, destruyó el invernadero con el fin de construir un receptáculo para los pavos y sus materiales, y nunca hemos sido capaces de construir otro que fuese tolerable.

LADY H: Le ruego, señor, que no se disculpe.

WILLOUGHBY: Venga, chicas, hagamos circular la botella.

SOPHY: Una muy buena idea, primo; y la apoyaré con todo mi corazón. Stanley, no estás bebiendo.

STANLY: Señora, bebo tragos de amor de los ojos de Cloe.

SOPHY: Eso es un alimento verdaderamente pobre. Venga, bebe a la salud de conocerla mejor.

La señora Fitzgerald va hacia un armario y saca una botella.

SEÑORITA F: Esto, damas y caballeros, es de fabricación de mi abuela. Sobresalía haciendo vino de grosella. Le pido que lo pruebe, Lady Hampton.

LADY H: ¡Qué refrescante es!

SEÑORA F: Debo pensar, con el permiso de su señoría, que Sir Arthur podrá probar un poco.

LADY H: Por nada del mundo. Sir Arthur nunca bebe nada tan fuerte.

LORD F: Y ahora, mi amable Sophia, acceda a casarse conmigo.

Toma su mano y la conduce al frente.

STANLY: ¡Oh, Cloe! ¿Podría esperar que me bendijeses...?

CLOE: Sí, lo haré.

SEÑORITA E: Ya que es usted, Willoughby, el único que queda, no puedo rechazar sus serias peticiones. Tome mi mano.

LADY H: ¡Y todos serán felices!

Jane Austen - La visitaWhere stories live. Discover now