Capítulo 5: Cala y Sótano

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Después de que llegara Amanda a casa, los dos hijos bajaron al primer piso donde ella se hallaba.

-Mamá, tengo que hablar contigo...-le dijo Charlie a su madre.

-Ahora no Charlie, tenemos que ir al pueblo a hacer compras.-le interrumpió Amanda.

-Yo no puedo ir mamá. He quedado con Jane, ya te lo dije antes.-le respondió el chico.

-¿A qué hora has quedado?-le preguntó su madre mirando al reloj de la cocina.

Charlie miró al reloj que tenía en la mano derecha, un reloj que le regaló su abuelo antes de que muriera y se dio cuenta que faltaban diez minutos.

-¡Ahora! ¡Mamá me tengo que ir! ¡Vendré para cenar!- respondió el chico saliendo de la puerta principal.

Corrió hacia el garaje y cogió la vieja bicicleta. Era de color gris y tenía una vieja linterna en el manillar.

Charlie sabía que desde su casa hasta el sitio donde había quedado con Jane había como veinte minutos, y solo le quedaban unos siete minutos para llegar. Pedaleó lo más rápido que pudo y al final pudo ver a Jane sentada debajo de un árbol, parecía que llevaba esperando un buen rato.

-¡Jane! Lo siento, estaba en casa y he tenido un problemilla con mi hermano.- dijo intentando recobrar su aliento.

-Tranquilo, no llevo mucho tiempo esperando.-rió la chica. Iba vestida con un vestido azul y su escote llamó la atención de Charlie.

-Menos mal, bueno, ¿vamos a la cala?-le preguntó desviando la vista hacia otro lado.

-Claro, vamos. - respondió Jane.

Los dos se montaron en las bicicletas y se dirigieron hacia la cala.

Varios minutos más tarde, llegaron. El mes de Julio estaba llegando, y el sol pegaba fuerte en sus nucas, por eso, lo primero que hicieron fue quitarse la ropa y ponerse el bañador.

Charlie llevaba un bañador rojo que le llegaban hasta las rodillas, y Jane, vestía un bikini azul que a Charlie le gustó bastante.

Entraron al agua y los dos metieron las cabezas al unísono. El agua no estaba tan fría, estaba en la temperatura perfecta para poder bañarse.

La cala no era muy grande, estaba lleno de piedras y rocas, y en una esquina había una vieja chabola que parecía ser de los antiguos pescadores. Charlie empezó a bucear, y al salir a la superficie, vio que algo salía del agua. No estaba muy cerca, pero llamó mucho la atención de Charlie.

-Oye Jane, ¿qué es eso que sobresale del agua?-le preguntó el chico.

-Parece algo de metal, como una chimenea ¿no?-respondió intentando acertar lo que era.

-¿Vamos?-le retó Charlie a su amiga.

-Vamos.

Empezaron a nadar. Charlie lo intentó lo mejor que pudo para que Jane viese que él era buen nadador. Todo para poder fardar,claro. Después de unos minutos, llegaron a lo que parecía aquella chimenea de metal. Estaba un poco inclinada, y cuando los dos lo tocaron con la mano, vieron que estaba fría con ostras y otras cosas del mar.

-Esto seguirá hacia abajo...-susurró la chica.

Charlie, metió la cabeza en el agua y vio a varios metros lo que parecía un barco. Era la chimenea de un barco que se hundió justo allí.

-¡Mira Jane! Es un barco.- exclamó Charlie.

Jane metió la cabeza y vio lo mismo que Charlie, un viejo barco hundido y lleno de peces.  

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⏰ Última actualización: Dec 05, 2016 ⏰

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